Si algunas personas en la historia han cumplido al pie de la letra las profecías bíblicas, han sido estos personajes que aquí aparecen. 

Vivieron inconformes con la fragmentación de Europa y pretendieron, cada uno en su tiempo, hacer del viejo continente un imperio poderoso, semejante al Imperio Romano. Casi siempre mediante la guerra y la conquista, se adueñaron de territorios inmensos y sojuzgaron a pueblos rebeldes. Sin embargo, ninguno de ellos pudo lograr su sueño. Europa sigue empeñada en ser un «reino dividido». El poder de los hombres no puede hacer nula la Palabra de Dios. Bien lo dice el Salmo: 

¡Tema a Jehová toda la tierra!
¡Tiemblen delante de él todos los habitantes del mundo!,
porque él dijo, y fue hecho;
él mandó, y existió.