Octubre 1

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Octubre 1

COMIENZA EL MINISTERIO DE JESÚS

Tentación de Jesús

Mt. 4.1-11    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.2 Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.3 Se le acercó el tentador y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4 Él respondió y dijo:
—Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
5 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del Templo6 y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está:
»“A sus ángeles mandará acerca de ti”,
»y
»“En sus manos te sostendrán,
para que no tropieces con tu pie en piedra”.
7 Jesús le dijo:
—Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”.
8 Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,9 y le dijo:
—Todo esto te daré, si postrado me adoras.
10 Entonces Jesús le dijo:
—Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.
11 El diablo entonces lo dejó, y vinieron ángeles y lo servían.

Mr. 1.12,13   DHH NIV NBD NVI LBLA 
12 Luego el Espíritu lo impulsó al desierto.13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días. Era tentado por Satanás y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían.

Lc. 4.1-13    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días, pasados los cuales tuvo hambre.
3 Entonces el diablo le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4 Jesús, respondiéndole, dijo:
—Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.
5 Luego lo llevó el diablo a un alto monte y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.6 Le dijo el diablo:
—A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy.7 Si tú, postrado, me adoras, todos serán tuyos.
8 Respondiendo Jesús, le dijo:
—Vete de mí, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.
9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,10 pues escrito está:
»“A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden”,
11 »y
»“En las manos te sostendrán,
para que no tropieces con tu pie en piedra”.
12 Respondiendo Jesús, le dijo:
—Dicho está: “No tentarás al Señor tu Dios”.
13 Cuando acabó toda tentación el diablo, se apartó de él por un tiempo.

Jesús principia su ministerio

Mt. 4.12-17    DHH NIV NBD NVI LBLA
12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea.13 Dejando Nazaret, fue y habitó en Capernaúm, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,14 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías:
15 «¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles!
16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio gran luz,
y a los que habitaban en región de sombra de muerte,
luz les resplandeció».
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!».

Mr. 1.14,15    DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.15 Decía: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!».

Lc. 4.14,15    DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.15 Enseñaba en las sinagogas de ellos y era glorificado por todos.

Los primeros discípulos

Jn. 1.35-42    DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Al siguiente día estaba otra vez Juan, y con él dos de sus discípulos.36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: «¡Este es el Cordero de Dios!».37 Los dos discípulos lo oyeron hablar y siguieron a Jesús.38 Volviéndose Jesús y viendo que lo seguían, les dijo:
—¿Qué buscáis?
Ellos le dijeron:
—Rabí—que significa «Maestro»—, ¿dónde vives?
39 Les dijo:
—Venid y ved.
Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron aquel día con él, porque era como la hora décima.40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.41 Aquel encontró primero a su hermano Simón, y le dijo:
—Hemos encontrado al Mesías—que significa «Cristo»—.
42 Y lo trajo a Jesús. Mirándolo Jesús, dijo:
—Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas—es decir, Pedro—.

Jesús llama a Felipe y a Natanael

Jn. 1.43-51    DHH NIV NBD NVI LBLA
43 Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo:
—Sígueme.
44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.45 Felipe encontró a Natanael y le dijo:
—Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.
46 Natanael le dijo:
—¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Respondió Felipe:
—Ven y ve.
47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él:
—¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño!
48 Le dijo Natanael:
—¿De dónde me conoces?
Jesús le respondió:
—Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
49 Natanael exclamó:
—¡Rabí, tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!
50 Le contestó Jesús:
—¿Crees porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”? Cosas mayores que estas verás.
51 Y agregó:
—De cierto, de cierto os digo: Desde ahora veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.

Jesús llama a cuatro pescadores

Mt. 4.18-22    DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Pasando Jesús junto al Mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.19 Y les dijo:
—Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron.21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan, en la barca con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.22 Ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron.

Mr. 1.16-20  DHH NIV NBD NVI LBLA

16 Andando junto al Mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.17 Jesús les dijo:
—Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
18 Y dejando al instante sus redes, lo siguieron.
19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca remendando las redes;20 y en seguida los llamó. Entonces, dejando a su padre, Zebedeo, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

Lc. 5.1-11   DHH NIV NBD NVI LBLA 
1 Aconteció que estando Jesús junto al Lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oir la palabra de Dios.2 Vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; los pescadores habían descendido de ellas y lavaban sus redes.3 Entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón y le rogó que la apartara de tierra un poco. Luego, sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:
—Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
5 Respondiendo Simón, le dijo:
—Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red.
6 Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía.7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo:
—Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
9 Por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él,10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón:
—No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
11 Trajeron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron.

Octubre 2

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Octubre 2

Llamamiento de Mateo

Mt. 9.9-13    DHH NIV NBD NVI LBLA
9 Saliendo Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo que estaba sentado en el banco de los tributos públicos, y le dijo:
—Sígueme.
Él se levantó y lo siguió.10 Aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, muchos publicanos y pecadores, que habían llegado, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos:
—¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
12 Al oir esto Jesús, les dijo:
—Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.13 Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Mr. 2.13-17    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Después volvió a la orilla del mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba.14 Al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo:
—Sígueme.
Y levantándose, lo siguió.
15 Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo habían seguido.16 Los escribas y los fariseos, viéndolo comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos:
—¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?
17 Al oir esto Jesús, les dijo:
—Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Lc. 5.27-32    DHH NIV NBD NVI LBLA
27 Después de estas cosas salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo:
—Sígueme.
28 Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
29 Leví le hizo un gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos.30 Los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo:
—¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?
31 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Elección de los doce apóstoles

Mt. 10.1-4  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.2 Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,4 Simón, el cananita, y Judas Iscariote, el que también lo entregó.

Mr. 3.13-19    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él.14 Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar15 y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro,17 a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, “Hijos del trueno”;18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananeo,19 y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Lc. 6.12-16  DHH NIV NBD NVI LBLA
12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.13 Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:14 Simón, a quien también llamó Pedro, su hermano Andrés, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,15 Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

MILAGROS DE SANIDADES

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

Mr. 1.21-28   DHH NIV NBD NVI LBLA
21 Entraron en Capernaúm, y el sábado entró Jesús en la sinagoga y comenzó a enseñar.22 Y se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu impuro, que gritó:
24 —¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios.
25 Entonces Jesús lo reprendió, diciendo:
—¡Cállate y sal de él!
26 Y el espíritu impuro, sacudiéndolo con violencia y dando un alarido, salió de él.27 Todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo:
—¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus impuros, y lo obedecen?28 Muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Lc. 4.31-37  DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Descendió Jesús a Capernaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba;32 y se admiraban de su doctrina, porque su palabra tenía autoridad.
33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio impuro, el cual exclamó a gran voz,34 diciendo:
—¡Déjanos! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios.
35 Jesús lo reprendió, diciendo:
—¡Cállate y sal de él!
Entonces el demonio, derribándolo en medio de ellos, salió de él sin hacerle daño alguno.36 Todos estaban maravillados, y se decían unos a otros:
—¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus impuros, y salen?
37 Y su fama se difundía por todos los lugares de la región.

Jesús sana a la suegra de Pedro

Mt. 8.14,15  DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Fue Jesús a casa de Pedro y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre.15 Entonces tocó su mano y la fiebre la dejó; ella se levantó, y los servía.

Mr. 1.29-31    DHH NIV NBD NVI LBLA
29 Al salir de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.30 La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y en seguida le hablaron de ella.31 Entonces él se acercó, la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente se le pasó la fiebre y los servía.

Lc. 4.38,39    DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Entonces Jesús se levantó, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella.39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

Jesús sana a muchos enfermos

Mt. 8.16,17    DHH NIV NBD NVI LBLA
16 Al caer la noche le llevaron muchos endemoniados, y con la palabra echó fuera a los demonios y sanó a todos los enfermos,17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».

Mr. 1.32-34     DHH NIV NBD NVI LBLA
32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados.33 Toda la ciudad se agolpó a la puerta.34 Y sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque lo conocían.

Lc. 4.40,41  DHH NIV NBD NVI LBLA
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo:
—¡Tú eres el Hijo de Dios!
Pero él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Jesús sana a un leproso

Mt. 8.1-4    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Cuando descendió Jesús del monte, lo seguía mucha gente.2 En esto se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo:
—Señor, si quieres, puedes limpiarme.
3 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
—Quiero, sé limpio.
Y al instante su lepra desapareció.4 Entonces Jesús le dijo:
—Mira, no lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.

Mr. 1.40-45    DHH NIV NBD NVI LBLA
40 Vino a él un leproso que, de rodillas, le dijo:
—Si quieres, puedes limpiarme.
41 Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano, lo tocó y le dijo:
—Quiero, sé limpio.
42 Tan pronto terminó de hablar, la lepra desapareció del hombre, y quedó limpio.43 Entonces lo despidió en seguida, y le ordenó estrictamente:
44 —Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.
45 Pero, al salir, comenzó a publicar y a divulgar mucho el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

Lc. 5.12-16    DHH NIV NBD NVI LBLA
12 Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo:
—Señor, si quieres, puedes limpiarme.
13 Jesús entonces, extendiendo la mano, lo tocó, diciendo:
—Quiero, sé limpio.
Y al instante la lepra se fue de él.14 Jesús le mandó que no lo dijera a nadie. Le dijo:
—Ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para testimonio a ellos.
15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades.16 Pero él se apartaba a lugares desiertos para orar.

Octubre 3

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Octubre 3

Jesús sana a un paralítico

Mt. 9.1-8    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.2 Y sucedió que le llevaron un paralítico tendido sobre una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico:
—Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
3 Entonces algunos de los escribas se decían a sí mismos: «Este blasfema».4 Conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo:
—¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?5 ¿Qué es más fácil, decir: “Los pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados—dijo entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.8 La gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.

Mr. 2.1-12   DHH NIV NBD NVI LBLA 
1 Después de algunos días, Jesús entró otra vez en Capernaúm. Cuando se supo que estaba en casa,2 inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.3 Entonces vinieron a él unos trayendo a un paralítico, que era cargado por cuatro.4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, quitaron parte del techo de donde él estaba y, a través de la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico.5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico:
—Hijo, tus pecados te son perdonados.
6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban para sí:7 «¿Por qué habla este de ese modo? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?».
8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos, les preguntó:
—¿Por qué pensáis así?9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda”?10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados—dijo al paralítico—:11 A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12 Entonces él se levantó y, tomando su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo:
—Nunca hemos visto tal cosa.

Lc. 5.17-26  DHH NIV NBD NVI LBLA
17 Aconteció un día que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la Ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.18 Sucedió que unos hombres que traían en una camilla a un hombre que estaba paralítico, procuraban entrar y ponerlo delante de él.19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa y por el tejado lo bajaron con la camilla y lo pusieron en medio, delante de Jesús.20 Al ver él la fe de ellos, le dijo:
—Hombre, tus pecados te son perdonados.
21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a pensar, diciendo: «¿Quién es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, les preguntó:
—¿Qué pensáis en vuestros corazones?23 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?24 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados—dijo al paralítico—: A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
25 Al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que estaba acostado y se fue a su casa glorificando a Dios.26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios. Llenos de temor, decían:
—Hoy hemos visto maravillas.

El hombre de la mano seca

Mt. 12.9-14  DHH NIV NBD NVI LBLA
9 Saliendo de allí, fue a la sinagoga de ellos.10 Y había allí uno que tenía seca una mano. Para poder acusar a Jesús, le preguntaron:
—¿Está permitido sanar en sábado?
11 Él les dijo:
—¿Qué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca?12 Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado.
13 Entonces dijo a aquel hombre:
—Extiende tu mano.
Él la extendió y le fue restaurada sana como la otra.14 Salieron entonces los fariseos y se confabularon contra Jesús para destruirlo.

Mr. 3.1-6   DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía seca una mano.2 Y lo acechaban para ver si lo sanaría en sábado, a fin de poder acusarlo.3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca:
—Levántate y ponte en medio.
4 Y les preguntó:
—¿Es lícito en los sábados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?
Pero ellos callaban.5 Entonces, mirándolos con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:
—Extiende tu mano.
Él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.
6 Salieron entonces los fariseos y se confabularon con los herodianos para destruirlo.

Lc. 6.6-11  DHH NIV NBD NVI LBLA
6 Aconteció también en otro sábado que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.7 Y lo acechaban los escribas y los fariseos para ver si en sábado lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarlo.8 Pero él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca:
—Levántate y ponte en medio.
Él, levantándose, se quedó en pie.
9 Entonces Jesús les dijo:
—Os preguntaré una cosa: En sábado, ¿es lícito hacer bien o hacer mal?, ¿salvar la vida o quitarla?
10 Y, mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre:
—Extiende tu mano.
Él lo hizo y su mano fue restaurada.11 Ellos se llenaron de furor y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Jesús ministra a una multitud

Mt. 4.23-25    DHH NIV NBD NVI LBLA
23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.24 Se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los sanó.25 Lo siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

Lc. 6.17-19    DHH NIV NBD NVI LBLA
17 Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón que había venido para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades;18 también los que habían sido atormentados por espíritus impuros eran sanados.19 Toda la gente procuraba tocarlo, porque poder salía de él y sanaba a todos.

Jesús sana al siervo de un centurión

Mt. 8.5-13  DHH NIV NBD NVI LBLA
5 Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión, que le rogaba6 diciendo:
—Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Jesús le dijo:
—Yo iré y lo sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo:
—Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará,9 pues también yo soy hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.
10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían:
—De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.11 Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;12 pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesús dijo al centurión:
—Vete, y como creíste te sea hecho.
Y su criado quedó sano en aquella misma hora.

Lc. 7.1-10  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Después que terminó todas sus palabras al pueblo que lo oía, entró en Capernaúm.2 Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera y sanara a su siervo.4 Ellos se acercaron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole:
—Es digno de que le concedas esto,5 porque ama a nuestra nación y nos edificó una sinagoga.
6 Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole:
—Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo,7 por lo que ni aun me tuve por digno de ir a ti; pero di la palabra y mi siervo será sanado,8 pues también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.
9 Al oir esto, Jesús se maravilló de él y, volviéndose, dijo a la gente que lo seguía:
—Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

Jesús sana al hijo de un noble

Jn. 4.43-54    DHH NIV NBD NVI LBLA
43 Dos días después salió de allí y fue a Galilea,44 pues Jesús mismo dio testimonio de que al profeta no se le honra en su propia tierra.45 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta, porque también ellos habían ido a la fiesta.
46 Fue, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.47 Cuando oyó aquel que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogó que descendiera y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir.48 Entonces Jesús le dijo:
—Si no veis señales y prodigios, no creeréis.
49 El oficial del rey le dijo:
—Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo:
—Vete, tu hijo vive.
El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirlo, y le informaron diciendo:
—Tu hijo vive.
52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Le dijeron:
—Ayer, a la hora séptima, se le pasó la fiebre.
53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su casa.54 Esta segunda señal hizo Jesús cuando fue de Judea a Galilea.

Octubre 4

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Octubre 4

El endemoniado gadareno

Mt. 8.28-34   DHH NIV NBD NVI LBLA
28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.29 Y clamaron diciendo:
—¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.31 Y los demonios le rogaron diciendo:
—Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.
32 Él les dijo:
—Id.
Ellos salieron y se fueron a aquel hato de cerdos, y entonces todo el hato de cerdos se lanzó al mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.33 Los que los apacentaban huyeron y, llegando a la ciudad, contaron todas las cosas y lo que había pasado con los endemoniados.34 Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su territorio.

Mr. 5.1-20  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.2 Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro3 que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas.4 Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar.5 Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él.7 Y clamando a gran voz, dijo:
—¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!,
8 porque le decía: «Sal de este hombre, espíritu impuro».
9 Jesús le preguntó:
—¿Cómo te llamas?
Y respondió diciendo:
—Legión me llamo, porque somos muchos.
10 Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella región.11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo:
—Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.
13 Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.
14 Los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y la gente salió a ver qué era aquello que había sucedido.15 Llegaron a Jesús y vieron al que había estado atormentado por el demonio, el que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.16 Y los que lo habían visto les contaron lo que le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos.17 Entonces comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.
18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que lo dejara quedarse con él.19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo:
—Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti.20 Él se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Lc. 8.26-39  DHH NIV NBD NVI LBLA
26 Arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; no vestía ropa ni habitaba en casa, sino en los sepulcros.28 Al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz:
—¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.
29 (Jesús le ordenaba al espíritu impuro que saliera del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y lo ataban con cadenas y grillos, pero, rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)30 Jesús le preguntó:
—¿Cómo te llamas?
Él dijo:
—Legión.
Muchos demonios habían entrado en él31 y le rogaban que no los mandara al abismo.32 Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejara entrar en ellos. Él les dio permiso.33 Entonces los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.
34 Los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron y dieron aviso en la ciudad y por los campos.35 Y salieron a ver lo que había sucedido; vinieron a Jesús y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.36 Los que lo habían visto les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.37 Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se alejara de ellos, pues tenían gran temor. Entró, pues, Jesús en la barca y se fue.38 El hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que lo dejara quedarse con él, pero Jesús lo despidió, diciendo:
39 —Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.
Él, entonces, se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.

La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús

Mt. 9.18-26  DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Mientras él les decía estas cosas, llegó un dignatario y se postró ante él, diciendo:
—Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.20 En esto, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto,21 porque se decía a sí misma: «Con solo tocar su manto, seré salva».
22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo:
—Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado.
Y la mujer fue salva desde aquella hora.
23 Cuando entró Jesús en la casa del dignatario y vio a los que tocaban flautas y a la gente que hacía alboroto,24 les dijo:
—Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme.
Y se burlaban de él.25 Pero cuando la gente fue echada fuera, entró y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.26 Y se difundió esta noticia por toda aquella tierra.

Mr. 5.21-43    DHH NIV NBD NVI LBLA
21 Al pasar otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió a su alrededor una gran multitud; y él estaba junto al mar.22 Y vino un alto dignatario de la sinagoga, llamado Jairo. Al verlo, se postró a sus pies,23 y le rogaba mucho, diciendo:
—Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y viva.
24 Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban.25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor,27 cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto,28 porque decía: «Si toco tan solo su manto, seré salva».29 Inmediatamente la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote.30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, preguntó:
—¿Quién ha tocado mis vestidos?
31 Sus discípulos le dijeron:
—Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”.
32 Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho.33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad.
34 Él le dijo:
—Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.
35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga, diciendo:
—Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas más al Maestro?
36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al alto dignatario de la sinagoga:
—No temas, cree solamente.
37 Y no permitió que lo siguiera nadie sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo.38 Vino a casa del alto dignatario de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.39 Entró y les dijo:
—¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino dormida.
40 Y se burlaban de él. Pero él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña.41 Tomó la mano de la niña y le dijo:
—¡Talita cumi! (que significa: “Niña, a ti te digo, levántate”).
42 Inmediatamente la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y la gente se llenó de asombro.43 Pero él les insistió en que nadie lo supiera, y dijo que dieran de comer a la niña.

Lc. 8.40-56    DHH NIV NBD NVI LBLA
40 Cuando volvió Jesús, lo recibió la multitud con gozo, pues todos lo esperaban.41 Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa,42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.
Y mientras iba, la multitud lo oprimía.
43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y por ninguno había podido ser curada,44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto. Al instante se detuvo el flujo de su sangre.45 Entonces Jesús dijo:
—¿Quién es el que me ha tocado?
Todos lo negaban, y dijo Pedro y los que con él estaban:
—Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y preguntas: “¿Quién es el que me ha tocado?”.
46 Pero Jesús dijo:
—Alguien me ha tocado, porque yo he sentido que ha salido poder de mí.
47 Entonces, cuando la mujer vio que había sido descubierta, vino temblando y, postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa lo había tocado y cómo al instante había sido sanada.48 Él le dijo:
—Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
49 Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del alto dignatario de la sinagoga a decirle:
—Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50 Oyéndolo Jesús, le respondió:
—No temas; cree solamente y será salva.
51 Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan y al padre y a la madre de la niña.52 Todos lloraban y hacían lamentación por ella. Pero él dijo:
—No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53 Y se burlaban de él, porque sabían que estaba muerta.54 Pero él, tomándola de la mano, clamó diciendo:
—¡Muchacha, levántate!
55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diera de comer.56 Sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijeran lo que había sucedido.

Octubre 5

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Octubre 5

Jesús sana a un muchacho endemoniado

Mt. 17.14-21  DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Cuando llegaron adonde estaba la gente, se le acercó un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:
15 —Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático y sufre muchísimo, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.16 Lo he traído a tus discípulos, pero no lo han podido sanar.
17 Respondiendo Jesús, dijo:
—¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.
18 Entonces reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora.19 Se acercaron entonces los discípulos a Jesús y le preguntaron aparte:
—¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?
20 Jesús les dijo:
—Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible.21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Mr. 9.14-29  DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que discutían con ellos.15 En seguida toda la gente, viéndolo, se asombró; y corriendo a él, lo saludaron.16 Él les preguntó:
—¿Qué discutís con ellos?
17 Respondiendo uno de la multitud, dijo:
—Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,18 el cual, dondequiera que lo toma, lo sacude; echa espumarajos, cruje los dientes y se va secando. Dije a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no pudieron.
19 Respondiendo él, les dijo:
—¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
20 Se lo trajeron, y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, que cayó al suelo revolcándose y echando espumarajos.21 Jesús preguntó al padre:
—¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?
Él dijo:
—Desde niño.22 Y muchas veces lo arroja al fuego o al agua, para matarlo; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.
23 Jesús le dijo:
—Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 Inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo:
—Creo; ayuda mi incredulidad.
25 Cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu impuro, diciéndole:
—Espíritu mudo y sordo, yo te mando que salgas de él y no entres más en él.
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndolo con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: «Está muerto».
27 Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo enderezó; y se levantó.28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte:
—¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?
29 Y les dijo:
—Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

Lc. 9.37-43    DHH NIV NBD NVI LBLA
37 Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro.38 Y un hombre de la multitud clamó diciendo:
—Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo;39 y sucede que un espíritu lo toma y, de repente, lo hace gritar, lo sacude con violencia, lo hace echar espuma y, estropeándolo, a duras penas se aparta de él.40 Rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no pudieron.
41 Respondiendo Jesús, dijo:
—¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.
42 Mientras se acercaba el muchacho, el demonio lo derribó y lo sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre.43 Y todos se admiraban de la grandeza de Dios.

Jesús sana a una mujer en sábado

Lc. 13.10-17   DHH NIV NBD NVI LBLA
10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado,11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar.12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
—Mujer, eres libre de tu enfermedad.
13 Puso las manos sobre ella, y ella se enderezó al momento y glorificaba a Dios.14 Pero el alto dignatario de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiera sanado en sábado, dijo a la gente:
—Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en sábado.
15 Entonces el Señor le respondió y dijo:
—¡Hipócrita!, ¿no desatáis vosotros vuestro buey o vuestro asno del pesebre y lo lleváis a beber en sábado?16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en sábado?
17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Jesús sana a un hidrópico

Lc. 14.1-6    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aconteció que un sábado Jesús entró a comer en casa de un gobernante fariseo, y ellos lo acechaban.2 Y estaba delante de él un hombre hidrópico.3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la Ley y a los fariseos, diciendo:
—¿Es lícito sanar en sábado?
4 Pero ellos callaron. Él, tomándolo, lo sanó y lo despidió.5 Y dirigiéndose a ellos, dijo:
—¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo saca inmediatamente, aunque sea sábado?
6 Y no le podían replicar a estas cosas.

Diez leprosos son limpiados

Lc. 17.11-19    DHH NIV NBD NVI LBLA
11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.12 Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos13 y alzaron la voz, diciendo:
—¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo:
—Id, mostraos a los sacerdotes.
Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios.
15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz,16 y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Este era samaritano.17 Jesús le preguntó:
—¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están?18 ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?
19 Y le dijo:
—Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

El ciego Bartimeo recibe la vista

Mr. 10.46-52  DHH NIV NBD NVI LBLA
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él, sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino, mendigando.47 Al oir que era Jesús nazareno, comenzó a gritar:
—¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
48 Y muchos lo reprendían para que callara, pero él clamaba mucho más:
—¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarlo; y llamaron al ciego, diciéndole:
—Ten confianza; levántate, te llama.
50 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.51 Jesús le preguntó:
—¿Qué quieres que te haga?
El ciego le dijo:
—Maestro, que recobre la vista.
52 Jesús le dijo:
—Vete, tu fe te ha salvado.
Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.

Jesús sana a dos ciegos

Mt. 20.29-34  DHH NIV NBD NVI LBLA
29 Al salir ellos de Jericó, lo seguía una gran multitud.30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo:
—¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
31 La gente los reprendía para que callaran, pero ellos clamaban más, diciendo:
—¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
32 Jesús, deteniéndose, los llamó y les dijo:
—¿Qué queréis que os haga?
33 Ellos le dijeron:
—Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
34 Entonces Jesús, sintiendo compasión, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista y lo siguieron.

Un ciego de Jericó recibe la vista

Lc.18.35-43    DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Aconteció que, acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando,36 y al oir a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.37 Le dijeron que pasaba Jesús nazareno.38 Entonces gritó, diciendo:
—¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
39 Los que iban delante lo reprendían para que callara; pero él gritaba aún más fuerte:
—¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerlo a su presencia. Cuando llegó, le preguntó,41 diciendo:
—¿Qué quieres que te haga?
Y él dijo:
—Señor, que reciba la vista.
42 Jesús le dijo:
—Recíbela, tu fe te ha salvado.
43 Al instante recobró la vista, y lo seguía glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

Dos ciegos reciben la vista

Mt. 9.27-31  DHH NIV NBD NVI LBLA
27 Cuando salió Jesús, lo siguieron dos ciegos, diciéndole a gritos:
—¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!
28 Al llegar a la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó:
—¿Creéis que puedo hacer esto?
Ellos dijeron:
—Sí, Señor.
29 Entonces les tocó los ojos, diciendo:
—Conforme a vuestra fe os sea hecho.
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Jesús les encargó rigurosamente, diciendo:
—Mirad que nadie lo sepa.
31 Pero cuando salieron, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.

Un mudo habla

Mt. 9.32-34   DHH NIV NBD NVI LBLA
32 Tan pronto ellos salieron, le trajeron un mudo endemoniado.33 Una vez expulsado el demonio, el mudo habló. La gente se maravillaba y decía:
—Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
34 Pero los fariseos decían:
—Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

Jesús sana a los enfermos en Genesaret

Mt. 14.34-36    DHH NIV NBD NVI LBLA
34 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret.35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.

Mr. 6.53-56  DHH NIV NBD NVI LBLA

53 Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret y arribaron a la orilla. 54 Al salir ellos de la barca, en seguida la gente lo reconoció.55 Mientras recorrían toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en camillas a donde oían que estaba. 56 Y dondequiera que entraba, ya fuera en aldeas, en ciudades o en campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban sanos.

Octubre 6

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Octubre 6

La fe de la mujer cananea

Mt. 15.21-28    DHH NIV NBD NVI LBLA
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.22 Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle:
—¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo:
—Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros.
24 Él, respondiendo, dijo:
—No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo:
—¡Señor, socórreme!
26 Respondiendo él, dijo:
—No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.
27 Ella dijo:
—Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28 Entonces, respondiendo Jesús, dijo:
—¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres.
Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Mr. 7.24-30   DHH NIV NBD NVI LBLA
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse.25 Una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, luego que oyó de él vino y se postró a sus pies.26 La mujer era griega, sirofenicia de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio.27 Pero Jesús le dijo:
—Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.
28 Respondió ella y le dijo:
—Sí, Señor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
29 Entonces le dijo:
—Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija.30 Cuando la mujer llegó a su casa, halló a la hija acostada en la cama, y que el demonio había salido de ella.

Jesús sana a muchos

Mt. 15.29-31  DHH NIV NBD NVI LBLA
29 Pasó Jesús de allí y fue junto al Mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí.30 Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;31 de manera que la multitud se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos veían. Y glorificaban al Dios de Israel.

La multitud a la orilla del mar

Mr. 3.7-12     DHH NIV NBD NVI LBLA
7 Pero Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y lo siguió gran multitud de Galilea. También de Judea,8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.9 Entonces dijo a sus discípulos que le tuvieran siempre lista la barca, para evitar que la multitud lo oprimiera,10 pues, como había sanado a muchos, todos los que tenían plagas se echaban sobre él para tocarlo.11 Y los espíritus impuros, al verlo, se postraban delante de él y gritaban:
—¡Tú eres el Hijo de Dios!
12 Pero él los reprendía para que no lo descubrieran.

Jesús sana a un sordomudo

Mr. 7.31-37  DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al Mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.32 Le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que pusiera la mano sobre él.33 Entonces, apartándolo de la gente, le metió los dedos en los oídos, escupió y tocó su lengua.34 Luego, levantando los ojos al cielo, gimió y le dijo:
—¡Efata! (que quiere decir: “Sé abierto”).
35 Al momento fueron abiertos sus oídos, se desató la ligadura de su lengua y hablaba bien.36 Y les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo:
—Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír y a los mudos hablar.

Un ciego sanado en Betsaida

Mr. 8.22-26    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Vino luego a Betsaida, y le trajeron un ciego, y le rogaron que lo tocara.23 Entonces, tomando la mano del ciego, lo sacó fuera de la aldea; escupió en sus ojos, puso sus manos sobre él y le preguntó si veía algo.24 Él, mirando, dijo:
—Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirara; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.26 Jesús lo envió a su casa, diciendo:
—No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

El paralítico de Betesda

Jn. 5.1-18    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
2 Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.3 En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua,4 porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera.5 Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.6 Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo:
—¿Quieres ser sano?
7 El enfermo le respondió:
—Señor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; mientras yo voy, otro desciende antes que yo.
8 Jesús le dijo:
—Levántate, toma tu camilla y anda.
9 Al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla y anduvo. Era sábado aquel día.
10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado:
—Es sábado; no te es permitido cargar tu camilla.
11 Él les respondió:
—El que me sanó, él mismo me dijo: “Toma tu camilla y anda”.
12 Entonces le preguntaron:
—¿Quién es el que te dijo: “Toma tu camilla y anda”?
13 Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.14 Después lo halló Jesús en el Templo y le dijo:
—Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor.
15 El hombre se fue y contó a los judíos que Jesús era quien lo había sanado.16 Por esta causa los judíos perseguían a Jesús e intentaban matarlo, porque hacía estas cosas en sábado.17 Jesús les respondió:
—Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
18 Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Jesús sana a un ciego de nacimiento

Jn. 9.1-12    DHHNIVNBDNVILBLA
1 Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:
—Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?
3 Respondió Jesús:
—No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego,7 y le dijo:
—Ve a lavarte en el estanque de Siloé—que significa «Enviado»—.
Entonces fue, se lavó y regresó viendo.8 Por eso, los vecinos y los que antes lo habían visto que era ciego, decían:
—¿No es este el que se sentaba y mendigaba?
9 Unos decían: «Él es». Otros: «A él se parece». Él decía: «Yo soy».
10 Entonces le preguntaron:
—¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11 Respondió él y dijo:
—Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate”. Fui, pues, me lavé y recibí la vista.
12 Entonces le dijeron:
—¿Dónde está él?
Él dijo:
—No sé.

Los fariseos interrogan al ciego sanado

Jn. 9.13-34  DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.14 Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos.15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo:
—Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y veo.
16 Entonces algunos de los fariseos decían:
—Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el sábado.
Otros decían:
—¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?
Y había división entre ellos.17 Entonces le preguntaron otra vez al ciego:
—¿Qué dices tú del que te abrió los ojos?
Él contestó:
—Que es profeta.
18 Pero los judíos no creyeron que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,19 y les preguntaron, diciendo:
—¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
20 Sus padres respondieron y les dijeron:
—Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego;21 pero cómo ve ahora, no lo sabemos, o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.
22 Esto dijeron sus padres porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.23 Por eso dijeron sus padres: “Edad tiene, preguntadle a él”.
24 Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego, y le dijeron:
—¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
25 Entonces él respondió y dijo:
—Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26 Le volvieron a decir:
—¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 Él les respondió:
—Ya os lo he dicho y no habéis escuchado, ¿por qué lo queréis oir otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?
28 Entonces lo insultaron, y dijeron:
—Tú eres su discípulo, pero nosotros, discípulos de Moisés somos.29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero respecto a ese, no sabemos de dónde ha salido.
30 Respondió el hombre y les dijo:
—Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde ha salido, y a mí me abrió los ojos.31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese oye.32 Nunca se ha oído decir que alguien abriera los ojos a uno que nació ciego.33 Si este no viniera de Dios, nada podría hacer.
34 Respondieron y le dijeron:
—Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros?
Y lo expulsaron.

Ceguera espiritual

Jn. 9.35-41  DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Oyó Jesús que lo habían expulsado y, hallándolo, le dijo:
—¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36 Respondió él y dijo:
—¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 Le dijo Jesús:
—Pues lo has visto; el que habla contigo, ese es.
38 Y él dijo:
—Creo, Señor—y lo adoró.
39 Dijo Jesús:
—Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oir esto, le dijeron:
—¿Acaso también nosotros somos ciegos?
41 Jesús les respondió:
—Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.

Octubre 7

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Octubre 7

OTROS MILAGROS DE CRISTO

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

Lc. 7.11-17    DHH NIV NBD NVI LBLA
11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos y una gran multitud.12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, que era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.13 Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo:
—No llores.
14 Acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
—Joven, a ti te digo, levántate.
15 Entonces se incorporó el que había muerto y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.16 Todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros» y «Dios ha visitado a su pueblo».
17 Y se extendió la fama de él por toda Judea y por toda la región de alrededor.

Calma la tempestad

Mt. 8.23-27  DHH NIV NBD NVI LBLA
23 Entró él en la barca y sus discípulos lo siguieron.24 Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.25 Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo:
—¡Señor, sálvanos, que perecemos!
26 Él les dijo:
—¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.27 Los hombres, maravillados, decían:
—¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?

Mr. 4.35-41    DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo:
—Pasemos al otro lado.
36 Una vez despedida la multitud, se lo llevaron tal como estaba en la barca. También había otras barcas.37 Pero se levantó una gran tempestad de viento que echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.38 Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despertaron y le dijeron:
—¡Maestro!, ¿no tienes cuidado que perecemos?
39 Él, levantándose, reprendió al viento y dijo al mar:
—¡Calla, enmudece!
Entonces cesó el viento y sobrevino una gran calma.40 Y les dijo:
—¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
41 Entonces sintieron un gran temor, y se decían el uno al otro:
—¿Quién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen?

Lc. 8.22-25    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos y les dijo:
—Pasemos al otro lado del lago.
Y partieron.23 Pero, mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago, y se anegaban y peligraban.24 Vinieron a él y lo despertaron, diciendo:
—¡Maestro, Maestro, que perecemos!
Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron y sobrevino la calma.
25 Y les dijo:
—¿Dónde está vuestra fe?
Atemorizados, se maravillaban y se decían unos a otros:
—¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y lo obedecen?

Alimentación de los cinco mil

Mt. 14.13-21  DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Al oírlo Jesús, se apartó de allí, él solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades.14 Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo:
—El lugar es desierto y la hora ya avanzada. Despide a la multitud para que vayan por las aldeas y compren algo de comer.
16 Jesús les dijo:
—No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
17 Ellos dijeron:
—No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
18 Él les dijo:
—Traédmelos acá.
19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.20 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Mr. 6.30-44    DHH NIV NBD NVI LBLA
30 Entonces los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.
31 Él les dijo:
—Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco,
porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.33 Pero muchos los vieron ir y lo reconocieron; entonces muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él.34 Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, y le dijeron:
—El lugar es desierto y la hora ya muy avanzada.36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué comer.
37 Respondiendo él, les dijo:
—Dadles vosotros de comer.
Ellos le dijeron:
—¿Quieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer?
38 Él les preguntó:
—¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.
Y al saberlo, dijeron:
—Cinco, y dos peces.
39 Entonces les mandó que hicieran recostar a todos por grupos sobre la hierba verde.40 Se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusieran delante; también repartió los dos peces entre todos.42 Comieron todos y se saciaron.43 Y recogieron, de los pedazos y de lo que sobró de los peces, doce cestas llenas.44 Los que comieron eran cinco mil hombres.

Lc. 9.10-17     DHH NIV NBD NVI LBLA
10 Al regresar los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida.11 Cuando la gente lo supo, lo siguió; y él los recibió, les hablaba del reino de Dios y sanaba a los que necesitaban ser curados.
12 Pero el día comenzaba a declinar. Acercándose los doce, le dijeron:
—Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor y se alojen y encuentren alimentos, porque aquí estamos en lugar desierto.
13 Él les dijo:
—Dadles vosotros de comer.
Dijeron ellos:
—No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.
14 Eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos:
—Hacedlos sentar en grupos de cincuenta.
15 Así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos.16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y dio a sus discípulos para que los pusieran delante de la gente.17 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que les sobró: doce cestas de pedazos.

Jn. 6.1-15     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del Mar de Galilea, el de Tiberias.2 Y lo seguía una gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.3 Entonces subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos.4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.5 Cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él una gran multitud, dijo a Felipe:
—¿De dónde compraremos pan para que coman estos?
6 Pero esto decía para probarlo, porque él sabía lo que iba a hacer.7 Felipe le respondió:
—Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomara un poco.
8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:
9 —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?
10 Entonces Jesús dijo:
—Haced recostar a la gente.
Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil hombres.11 Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían.12 Y cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:
—Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.
13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.14 Entonces aquellos hombres, al ver la señal que Jesús había hecho, dijeron: «Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo».
15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo.

La gente busca a Jesús

Jn. 6.22-24    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Al día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar se dio cuenta de que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que estos se habían ido solos.23 Pero otras barcas habían llegado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, buscando a Jesús.

Octubre 8

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Octubre 8

Jesús anda sobre el mar

Mt.14.22-33     DHH NIV NBD NVI LBLA
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario.25 Pero a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar.26 Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo:
—¡Un fantasma!
Y gritaron de miedo.27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo:
—¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo:
—Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo:
—Ven.
Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:
—¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo:
—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32 En cuanto ellos subieron a la barca, se calmó el viento.33 Entonces los que estaban en la barca se acercaron y lo adoraron, diciendo:
—Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Mr. 6.45-52  DHH NIV NBD NVI LBLA
45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.46 Y después que los despidió, se fue al monte a orar.47 Al llegar la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.48 Viéndolos remar con gran esfuerzo, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.49 Viéndolo ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron,50 porque todos lo veían, y se asustaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo:
—¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.
51 Subió a la barca con ellos, y se calmó el viento. Ellos se asustaron mucho, y se maravillaban,52 pues aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.

Jn. 6.16-21  DHH NIV NBD NVI LBLA
16 Al anochecer descendieron sus discípulos al mar,17 y entrando en una barca iban cruzando el mar hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos.18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.20 Pero él les dijo:
—Yo soy; no temáis.
21 Entonces ellos lo recibieron con gusto en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra a donde iban.

Alimentación de los cuatro mil

Mt. 15.32-39    DHH NIV NBD NVI LBLA
32 Jesús, llamando a sus discípulos, dijo:
—Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.
33 Entonces sus discípulos le dijeron:
—¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?
34 Jesús les preguntó:
—¿Cuántos panes tenéis?
Y ellos dijeron:
—Siete y unos pocos peces.
35 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra.36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas.38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.39 Entonces, después de despedir a la gente, entró en la barca y fue a la región de Magdala.

Mr. 8.1-10  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En aquellos días, como había una gran multitud y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
2 —Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer;3 y si los envío en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.
4 Sus discípulos le respondieron:
—¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto?
5 Él les preguntó:
—¿Cuántos panes tenéis?
Ellos dijeron:
—Siete.
6 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra, tomó los siete panes y, habiendo dado gracias, los partió y dio a sus discípulos para que los pusieran delante; y los pusieron delante de la multitud.7 Tenían además unos pocos pececillos; los bendijo y mandó que también los pusieran delante.8 Comieron y se saciaron; y recogieron, de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.9 Los que comieron eran como cuatro mil; y los despidió.10 Luego, entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

Jesús maldice la higuera estéril

Mt. 21.18-22  DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.19 Viendo una higuera cerca del camino, se acercó, pero no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo:
—¡Nunca jamás nazca de ti fruto!
Y al instante la higuera se secó.20 Al ver esto los discípulos, decían asombrados:
—¿Cómo es que se secó en seguida la higuera?
21 Respondiendo Jesús, les dijo:
—De cierto os digo que si tenéis fe y no dudáis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte le decís: “¡Quítate y arrójate al mar!”, será hecho.22 Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mr. 11.12-14    DHH NIV NBD NVI LBLA
12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.13 Viendo a lo lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.14 Entonces Jesús dijo a la higuera:
—¡Nunca jamás coma nadie fruto de ti!
Y lo oyeron sus discípulos.

La higuera maldecida se seca

Mr. 11.20-26  DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Por la mañana, al pasar junto a la higuera, vieron que se había secado desde las raíces.21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo:
—Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
22 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Tened fe en Dios.23 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate en el mar”, y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.24 Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas,26 porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Las bodas en Caná de Galilea

Jn. 2.1-12     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.2 También fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.3 Y faltó vino. Entonces la madre de Jesús le dijo:
—No tienen vino.
4 Jesús le dijo:
—¿Qué tiene que ver esto con nosotros, mujer? Aún no ha llegado mi hora.
5 Su madre dijo a los que servían:
—Haced todo lo que él os diga.
6 Había allí seis tinajas de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación de los judíos; en cada una de ellas cabían dos o tres cántaros.7 Jesús les dijo:
—Llenad de agua estas tinajas.
Y las llenaron hasta arriba.8 Entonces les dijo:
—Sacad ahora un poco y presentadlo al encargado del banquete.
Y se lo presentaron.9 Cuando el encargado del banquete probó el agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al esposo10 y le dijo:
—Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú has reservado el buen vino hasta ahora.
11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
12 Después de esto descendieron a Capernaúm él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y se quedaron allí no muchos días.

Octubre 9

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Octubre 9

Muerte de Lázaro

Jn. 11.1-16 DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Estaba enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana.2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos).3 Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jesús:
—Señor, el que amas está enfermo.
4 Jesús, al oírlo, dijo:
—Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos:
—Vamos de nuevo a Judea.
8 Le dijeron los discípulos:
—Rabí, hace poco los judíos intentaban apedrearte, ¿y otra vez vas allá?
9 Respondió Jesús:
—¿No tiene el día doce horas? El que anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
11 Dicho esto, agregó:
—Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo.
12 Dijeron entonces sus discípulos:
—Señor, si duerme, sanará.
13 Jesús decía esto de la muerte de Lázaro, pero ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.14 Entonces Jesús les dijo claramente:
—Lázaro ha muerto,15 y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a él.
16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos:
—Vamos también nosotros, para que muramos con él.

Jesús, la resurrección y la vida

Jn. 11.17-27   DHH NIV NBD NVI LBLA
17 Llegó, pues, Jesús y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios,19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús llegaba, salió a encontrarlo, pero María se quedó en casa.21 Marta dijo a Jesús:
—Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.22 Pero también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
23 Jesús le dijo:
—Tu hermano resucitará.
24 Marta le dijo:
—Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.
25 Le dijo Jesús:
—Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
27 Le dijo:
—Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Jesús llora ante la tumba de Lázaro

Jn. 11.28-37     DHH NIV NBD NVI LBLA
28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto:
—El Maestro está aquí, y te llama.
29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y fue a él.30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado.31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo:
—Va al sepulcro, a llorar allí.
32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verlo, se postró a sus pies, diciéndole:
—Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
33 Jesús entonces, al verla llorando y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,34 y preguntó:
—¿Dónde lo pusisteis?
Le dijeron:
—Señor, ven y ve.
35 Jesús lloró.36 Dijeron entonces los judíos:
—¡Mirad cuánto lo amaba!
37 Y algunos de ellos dijeron:
—¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

Resurrección de Lázaro

Jn. 11.38-44  DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima.39 Dijo Jesús:
—Quitad la piedra.
Marta, la hermana del que había muerto, le dijo:
—Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días.
40 Jesús le dijo:
—¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:
—Padre, gracias te doy por haberme oído.42 Yo sé que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:
—¡Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:
—Desatadlo y dejadlo ir.

El complot contra Lázaro

Jn. 12.9-11  DHH NIV NBD NVI LBLA
9 Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y fueron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro,11 porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

LAS PARÁBOLAS DE CRISTO

Propósito de las parábolas

Mt. 13.10-15  DHH NIV NBD NVI LBLA
10 Entonces, acercándose los discípulos, le preguntaron:
—¿Por qué les hablas por parábolas?
11 Él, respondiendo, les dijo:
—Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado,12 pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
»“De oído oiréis, y no entenderéis;
y viendo veréis, y no percibiréis,
15 porque el corazón de este pueblo se ha entorpecido,
y con los oídos oyen pesadamente,
y han cerrado sus ojos;
para que no vean con los ojos,
ni oigan con los oídos,
ni con el corazón entiendan, ni se conviertan
y yo los sane”.

Mr. 4.10-12  DHH NIV NBD NVI LBLA
10 Cuando quedó solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.11 Y les dijo:
—A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; pero a los que están fuera, por parábolas todas las cosas,12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados.

Lc. 8.9,10    DHH NIV NBD NVI LBLA
9 Sus discípulos le preguntaron:
—¿Qué significa esta parábola?
10 Él dijo:
—A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

Parábola del Sembrador

Mt. 13.1-9  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.2 Se le acercó mucha gente, así que él, entrando en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.3 Les habló muchas cosas por parábolas, diciendo:
«El sembrador salió a sembrar.4 Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y la comieron.5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;6 pero cuando salió el sol, se quemó y, como no tenía raíz, se secó.7 Parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron.8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta y cuál a treinta por uno.9 El que tiene oídos para oir, oiga».

Mr. 4.1-9   DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar. Y se reunió alrededor de él tanta gente, que subió a una barca que estaba en el mar, y se sentó; mientras, la gente se quedaba en la orilla.
2 Entonces les enseñaba por medio de parábolas muchas cosas. Les decía en su enseñanza:
3 —Oíd: El sembrador salió a sembrar;4 y, al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron.5 Otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque la tierra no era profunda;6 pero cuando salió el sol se quemó, y como no tenía raíz, se secó.7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó, creció y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno.
9 Entonces añadió:
—El que tiene oídos para oir, oiga.

Lc. 8.4-8    DHH NIV NBD NVI LBLA
4 Juntándose una gran multitud y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola:
5 «El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.6 Otra parte cayó sobre la piedra y, después de nacer, se secó, porque no tenía humedad.7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella la ahogaron.8 Y otra parte cayó en buena tierra, nació y llevó fruto a ciento por uno».
Hablando estas cosas, decía con fuerte voz: «El que tiene oídos para oir, oiga».

Jesús explica la parábola del sembrador

Mt. 13.18-23   DHH NIV NBD NVI LBLA
18 »Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:19 Cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.20 El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo,21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.22 El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.23 Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno.

Mr. 4.13-20    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Y les dijo:
—¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?14 El sembrador es el que siembra la palabra.15 Los de junto al camino son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen viene Satanás y quita la palabra que se sembró en sus corazones.16 De igual modo, los que fueron sembrados en pedregales son los que, al oir la palabra, al momento la reciben con gozo;17 pero no tienen raíz en sí y no se mantienen firmes; por eso, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, tropiezan.18 Los que fueron sembrados entre espinos son los que oyen la palabra,19 pero los afanes de este siglo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hacen infructuosa.20 Y los que fueron sembrados en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.

Lc. 8.11-15    DHH NIV NBD NVI LBLA
11 »Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.12 Los de junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven.13 Los de sobre la piedra son los que, habiendo oído, reciben la palabra con gozo, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan.14 La que cayó entre espinos son los que oyen pero luego se van y son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.15 Pero la que cayó en buena tierra son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

Octubre 10

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Octubre 10

El buen samaritano

Lc. 10.25-37    DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Un intérprete de la Ley se levantó y dijo, para probarlo:
—Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
26 Él le dijo:
—¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
27 Aquel, respondiendo, dijo:
—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
28 Le dijo:
—Bien has respondido; haz esto y vivirás.
29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús:
—¿Y quién es mi prójimo?
30 Respondiendo Jesús, dijo:
—Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó cayó en manos de ladrones, los cuales lo despojaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto.31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y al verlo pasó de largo.32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, al verlo pasó de largo.33 Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a misericordia.34 Acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él.35 Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio al mesonero y le dijo: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese”.36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 Él dijo:
—El que usó de misericordia con él.
Entonces Jesús le dijo:
—Ve y haz tú lo mismo.

El rico insensato

Lc 12.13-21  DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Le dijo uno de la multitud:
—Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Pero él le dijo:
—Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
15 Y les dijo:
—Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
16 También les refirió una parábola, diciendo: «La heredad de un hombre rico había producido mucho.17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?”.18 Y dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;19 y diré a mi alma: ‘Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate’ ”.20 Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?”.21 Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios».

El siervo vigilante

Lc. 12.35-40    DHH NIV NBD NVI LBLA
35 »Tened vuestra cintura ceñida y vuestras lámparas encendidas;36 sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que, cuando llegue y llame, le abran en seguida.37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa y vendrá a servirles.38 Y aunque venga a la segunda vigilia o a la tercera vigilia, si los halla velando, bienaventurados son aquellos siervos.39 Pero sabed esto, que si supiera el padre de familia a qué hora el ladrón había de llegar, velaría ciertamente y no lo dejaría entrar en su casa.40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis el Hijo del hombre vendrá».

Mt. 24.45-51    DHH NIV NBD NVI LBLA
45 »¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así.47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá.48 Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”,49 y comienza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,50 vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe,51 y lo castigará duramente y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

El siervo infiel

Lc. 12.41-48     DHH NIV NBD NVI LBLA
41 Entonces Pedro le dijo:
—Señor, ¿dices esta parábola a nosotros o también a todos?
42 Dijo el Señor:
—¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa para que a tiempo les dé su ración?43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así.44 En verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.45 Pero si aquel siervo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y a beber y a embriagarse,46 vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente y lo pondrá con los infieles.
47 »Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.48 Pero el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Parábola de la higuera estéril

Lc. 13.6-9    DHH NIV NBD NVI LBLA
6 Dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella y no lo halló.7 Y dijo al viñador: “Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo. ¡Córtala! ¿Para qué inutilizar también la tierra?”.8 Él entonces, respondiendo, le dijo: “Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone.9 Si da fruto, bien; y si no, la cortarás después”».

Parábola de la semilla de mostaza

Mt. 13.31,32    DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Otra parábola les refirió, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.32 Esta es a la verdad la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas».

Mr. 4.30-32    DHHNIVNBDNVILBLA
30 Decía también:
«¿A qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra,32 pero después de sembrado crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra».

Lc. 13.18,19    DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Dijo:
—¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?19 Es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

Parábola de la levadura

Mt. 13.33  DHH NIV NBD NVI LBLA
33 Otra parábola les dijo: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado».

Lc. 13.20,21   DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Y volvió a decir:
—¿A qué compararé el reino de Dios?21 Es semejante a la levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

La puerta estrecha

Mt. 7.13,14     DHH NIV NBD NVI LBLA
13 »Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;14 pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Lc. 13.22-24    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras se encaminaba a Jerusalén.23 Alguien preguntó:
—Señor, ¿son pocos los que se salvan?
Él les dijo:
24 —Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.

Los convidados a las bodas

Lc. 14.7-14    DHH NIV NBD NVI LBLA
7 Observando cómo los convidados escogían los primeros asientos a la mesa, les refirió una parábola, diciéndoles:8 «Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: “Da lugar a este”, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar.10 Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa.11 Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
12 Dijo también al que lo había convidado:
—Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te vuelvan a convidar, y seas recompensado.13 Cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos;14 y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Parábola de la fiesta de boda

Mt. 22.1-14  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:
2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de boda a su hijo.3 Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir.4 Volvió a enviar otros siervos con este encargo: “Decid a los invitados que ya he preparado mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo está dispuesto; venid a la boda”.5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus negocios;6 y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron.7 Al oírlo el rey, se enojó y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad.8 Entonces dijo a sus siervos: “La boda a la verdad está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos.9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis”.10 Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos, y la boda se llenó de invitados.
11 »Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda,12 y le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?”. Pero él guardó silencio.13 Entonces el rey dijo a los que servían: “Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”,14 pues muchos son llamados, pero pocos escogidos».

Octubre 11

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Octubre 11

Parábola de la gran cena

Lc. 14.15-24    DHH NIV NBD NVI LBLA
15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo:
—¡Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!
16 Entonces Jesús le dijo: «Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos.17 A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: “Venid, que ya todo está preparado”.18 Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: “He comprado una hacienda y necesito ir a verla. Te ruego que me excuses”.19 Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me excuses”.20 Y otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”.21 El siervo regresó e hizo saber estas cosas a su señor. Entonces, enojado el padre de familia, dijo a su siervo: “Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos”.22 Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho como mandaste y aún hay lugar”.23 Dijo el señor al siervo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa,24 pues os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena”».

La parábola de la oveja perdida

Mt. 18.10-14     DHH NIV NBD NVI LBLA
10 »Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos,11 porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
12 »¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se ha descarriado?13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella que por las noventa y nueve que no se descarriaron.14 De igual modo, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños.

Lc. 15.1-7      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírlo,2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:
—Este recibe a los pecadores y come con ellos.
3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:4 «¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?5 Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso,6 y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”.7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Parábola de la moneda perdida

Lc. 15.8-10     DHH NIV NBD NVI LBLA
8 »¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla?9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido”.10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente».

Parábola del hijo pródigo

Lc. 15.11-32      DHH NIV NBD NVI LBLA
11 También dijo: «Un hombre tenía dos hijos,12 y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes.13 No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad.15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos.16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”.20 Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó.21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies.23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta,24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
25 »El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas;26 y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello.27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano”.28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara.29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.31 Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas.32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”».

Parábola del mayordomo infiel

Lc. 16.1-12      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Dijo también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él como derrochador de sus bienes.2 Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo”.3 Entonces el mayordomo dijo para sí: “¿Qué haré?, porque mi amo me va a quitar la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.4 Ya sé lo que haré para que, cuando se me quite la mayordomía, me reciban en sus casas”.5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”.6 Él dijo: “Cien barriles de aceite”. Le dijo: “Toma tu cuenta, siéntate pronto y escribe cincuenta”.7 Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Este contestó: “Cien medidas de trigo”. Él le dijo: “Toma tu cuenta y escribe ochenta”.8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber actuado sagazmente, porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.
9 »Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.
10 »El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.11 Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

El rico y Lázaro

Lc. 16.19-31     DHH NIV NBD NVI LBLA
19 »Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez.20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas,21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
23 »En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.24 Entonces, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama”.25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá”.
27 »Entonces le dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre,28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”.29 Abraham le dijo: “A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!”.30 Él entonces dijo: “No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán”.31 Pero Abraham le dijo: “Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”».

Parábola de la viuda y el juez injusto

Lc. 18.1-8      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar,2 diciendo: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre.3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: “Hazme justicia de mi adversario”.4 Él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: “Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto a hombre,5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia”».
6 Y dijo el Señor: «Oíd lo que dijo el juez injusto.7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?».

Parábola del fariseo y el publicano

Lc. 18.9-14      DHH NIV NBD NVI LBLA
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:10 «Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;12 ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano”.13 Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador”.14 Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».

Octubre 12

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Octubre 12

Parábola de los talentos

Mt. 25.14-30    DHH NIV NBD NVI LBLA
14 »El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.15 A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.16 El que recibió cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.17 Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos.18 Pero el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
19 »Después de mucho tiempo regresó el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.20 Se acercó el que había recibido cinco talentos y trajo otros cinco talentos, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos”.21 Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.22 Se acercó también el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos”.23 Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.24 Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo: “Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo”.26 Respondiendo su señor, le dijo: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí.27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.28 Quitadle, pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos,29 porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.30 Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Parábola de las diez minas

Lc. 19.11-27     DHH NIV NBD NVI LBLA
11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
12 Dijo, pues: «Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver.13 Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso”.14 Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una embajada, diciendo: “No queremos que este reine sobre nosotros”.
15 »Aconteció que, al regresar él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.16 Se presentó el primero, diciendo: “Señor, tu mina ha ganado diez minas”.17 Él le dijo: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”.18 Llegó otro, diciendo: “Señor, tu mina ha producido cinco minas”.19 También a este dijo: “Tú también sé sobre cinco ciudades”.
20 »Se presentó otro, diciendo: “Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo,21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste”.22 Entonces él le dijo: “Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo soy hombre severo que tomo lo que no puse y siego lo que no sembré.23 ¿Por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que, al volver, lo hubiera recibido con los intereses?”.24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dadla al que tiene las diez minas”.25 Ellos le dijeron: “Señor, tiene diez minas”.26 “Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí”».

Los labradores malvados

Mt. 21.33-46     DHH NIV NBD NVI LBLA
33 »Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores y se fue lejos.34 Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para que recibieran sus frutos.35 Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon.36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo.37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: “Tendrán respeto a mi hijo”.38 Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: “Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad”.39 Y tomándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?
41 Le dijeron:
—A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo.
42 Jesús les preguntó:
—¿Nunca leísteis en las Escrituras:
»“La piedra que desecharon los edificadores
ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
y es cosa maravillosa a nuestros ojos?”.
43 »Por tanto, os digo que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que produzca los frutos de él.44 El que caiga sobre esta piedra será quebrantado, y sobre quien ella caiga será desmenuzado.
45 Al oír sus parábolas, los principales sacerdotes y los fariseos entendieron que hablaba de ellos.46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque este lo tenía por profeta.

Mr.12.1-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; luego la arrendó a unos labradores y se fue lejos.2 A su tiempo envió un siervo a los labradores para recibir de estos del fruto de la viña.3 Pero ellos, tomándolo, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.4 Volvió a enviarles otro siervo; pero, apedreándolo, lo hirieron en la cabeza, y también lo insultaron.5 Volvió a enviar otro, y a este lo mataron. Después envió otros muchos: a unos los golpearon y a otros los mataron.
6 »Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: “Tendrán respeto a mi hijo”.7 Pero aquellos labradores dijeron entre sí: “Este es el heredero; venid, matémoslo, y la heredad será nuestra”.8 Y tomándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
9 »¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Irá, destruirá a los labradores y dará su viña a otros.
10 »¿Ni aun esta escritura habéis leído:
“La piedra que desecharon los edificadores
ha venido a ser cabeza del ángulo.
11 El Señor ha hecho esto,
y es cosa maravillosa a nuestros ojos”?»
12 Procuraban prenderlo, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud y, dejándolo, se fueron.

Lc. 20.9-19   DHH NIV NBD NVI LBLA
9 Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores y se ausentó por mucho tiempo.10 A su tiempo envió un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la viña, pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.11 Volvió a enviar otro siervo; pero ellos a este también golpearon, insultaron y enviaron con las manos vacías.12 Volvió a enviar un tercer siervo; pero ellos también a este echaron fuera, herido.
13 »Entonces el señor de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás, cuando lo vean a él, le tendrán respeto”.14 Pero los labradores, al verlo, discutían entre sí, diciendo: “Este es el heredero; venid, matémoslo para que la heredad sea nuestra”.15 Lo echaron fuera de la viña y lo mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?16 Irá, destruirá a estos labradores y dará su viña a otros».
Cuando ellos oyeron esto, dijeron:
—¡Dios nos libre!
17 Pero él, mirándolos, dijo:
—¿Qué, pues, es lo que está escrito?:
»“La piedra que desecharon los edificadores
ha venido a ser cabeza del ángulo”.
18 «Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo desmenuzará.

19 En aquella hora, los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temían al pueblo.

Parábola del trigo y la cizaña

Mt.13.24-30    DHH NIV NBD NVI LBLA
24 Les refirió otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.26 Cuando brotó la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.27 Fueron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?”.28 Él les dijo: “Un enemigo ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron: “¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”.29 Él les dijo: “No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo.30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero’ ”».

Jesús explica la parábola de la cizaña

Mt.13.36-43  DHH NIV NBD NVI LBLA
36 Entonces, después de despedir a la gente, entró Jesús en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
—Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37 Respondiendo él, les dijo:
—El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre.38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo.39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.40 De manera que, así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo.41 Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad,42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oir, oiga.

Octubre 13

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Octubre 13

Parábola del tesoro escondido

Mt.13.44    DHH NIV NBD NVI LBLA
44 »Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

La perla preciosa

Mt.13.45,46      DHH NIV NBD NVI LBLA
45 »También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas,46 y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

Parábola de la red

Mt.13.47-50      DHH NIV NBD NVI LBLA
47 »Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red que, echada al mar, recoge toda clase de peces.48 Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan y recogen lo bueno en cestas y echan fuera lo malo.49 Así será al fin del mundo: saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos,50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Tesoros nuevos y viejos

Mt.13.51,52    DHH NIV NBD NVI LBLA
51 Jesús les preguntó:
—¿Habéis entendido todas estas cosas?
Ellos respondieron:
—Sí, Señor.
52 Él les dijo:
—Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

Mt.18.23-35    DHH NIV NBD NVI LBLA
23 »Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.24 Cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.25 A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderlo, junto con su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se le pagara la deuda.26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba diciendo: “Señor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”.27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda.
28 »Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: “Págame lo que me debes”.29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”.30 Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda.31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”.34 Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Parábola de los obreros de la viña

Mt.20.1-16    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados4 y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron.5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados y les dijo: “¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?”.7 Le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo”.
8 »Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros”.9 Llegaron los que habían ido cerca de la hora undécima y recibieron cada uno un denario.10 Al llegar también los primeros, pensaron que habían de recibir más, pero también ellos recibieron cada uno un denario.11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,12 diciendo: “Estos últimos han trabajado una sola hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día”.13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un denario?14 Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este último lo mismo que a ti.15 ¿No me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”.16 Así, los primeros serán últimos y los últimos, primeros, porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Parábola de los dos hijos

Mt.21.28-32    DHH NIV NBD NVI LBLA
28 »Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en mi viña”.29 Respondiendo él, dijo: “¡No quiero!”. Pero después, arrepentido, fue.30 Y acercándose al otro le dijo lo mismo; y respondiendo él, dijo: “Sí, señor, voy”. Pero no fue.31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?
Dijeron ellos:
—El primero.
Jesús les dijo:
—De cierto os digo que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios,32 porque vino a vosotros Juan en camino de justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las rameras le creyeron. Pero vosotros, aunque visteis esto, no os arrepentisteis después para creerle.

Parábola de las diez vírgenes

Mt.25.1-13      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio.2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;4 pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.5 Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron.6 Y a la medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí viene el novio, salid a recibirlo!”7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan”.9 Pero las prudentes respondieron diciendo: “Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas”.10 Pero mientras ellas iban a comprar, llegó el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a la boda, y se cerró la puerta.11 Después llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!”.12 Pero él, respondiendo, dijo: “De cierto os digo que no os conozco”.13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

Parábola del crecimiento de la semilla

Mr. 4.26-29      DHH NIV NBD NVI LBLA
26 Decía además:
«Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra.27 Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo,28 porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado».

La pregunta sobre el ayuno

Mt.9.14-17  DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron:
—¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
15 Jesús les dijo:
—¿Acaso pueden los que están de boda tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura.17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, el vino se derrama y los odres se pierden; pero echa el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

Mr.2.18-22    DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Los discípulos de Juan y los de los fariseos estaban ayunando. Entonces fueron y le preguntaron:
—¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?
19 Jesús les dijo:
—¿Acaso pueden ayunar los que están de bodas mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar.20 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces, en aquellos días, ayunarán.
21 »Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo y se hace peor la rotura.22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, el vino se derrama y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Lc.5.33-39    DHH NIV NBD NVI LBLA
33 Entonces ellos le preguntaron:
—¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?
34 Él les dijo:
—¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen entre tanto que el esposo está con ellos?35 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días, ayunarán.
36 Les dijo también una parábola:
—Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán.38 Pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar, y lo uno y lo otro se conservan.39 Y nadie que haya bebido del añejo querrá luego el nuevo, porque dice: “El añejo es mejor”.

Los dos cimientos

Mt.7.24-29    DHH NIV NBD NVI LBLA
24 »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.25 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.27 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina».
28 Cuando terminó Jesús estas palabras, la gente estaba admirada de su doctrina,29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Lc.6.46-49     DHH NIV NBD NVI LBLA
46 »¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que yo digo?47 Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras y las obedece, os indicaré a quién es semejante.48 Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre la roca.49 Pero el que las oyó y no las obedeció, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó y fue grande la ruina de aquella casa».

Octubre 14

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Octubre 14

Nada oculto que no haya de ser manifestado

Mr. 4.21-25    DHH NIV NBD NVI LBLA
21 También les dijo:
—¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?22 Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz.23 Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
24 Les dijo también:
—Prestad atención a lo que oís, porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís,25 porque al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Lc. 8.16-18  DHH NIV NBD NVI LBLA
16 »Nadie enciende una luz para después cubrirla con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la luz.17 Así nada hay oculto que no haya de ser descubierto, ni escondido que no haya de ser conocido y de salir a la luz.18 Mirad, pues, cómo oís, porque a todo el que tiene, se le dará, y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.

Parábola del redil

Jn. 10.1-6      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.2 Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca.4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.5 Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.6 Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les quería decir.

Jesús, el buen pastor

Jn. 10.7-21    DHH NIV NBD NVI LBLA
7 Volvió, pues, Jesús a decirles:
—De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores, pero no los oyeron las ovejas.9 Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.10 El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
11 »Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.12 Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.13 Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas.
14 »Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,15 así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor.17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar.18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
19 Volvió a haber división entre los judíos por estas palabras.20 Muchos de ellos decían:
—Demonio tiene y está fuera de sí. ¿Por qué lo oís?
21 Decían otros:
—Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

Jesús, la vid verdadera

Jn. 15.1-17   DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden.7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 »Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.
12 »Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer.16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé.17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

El uso que Jesús hace de las parábolas

Mr. 4.33,34   DHH NIV NBD NVI LBLA

33 Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oir.34 Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Mt. 13.34,35     DHH NIV NBD NVI LBLA
34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba,35 para que se cumpliera lo que dijo el profeta:
«Abriré en parábolas mi boca;
declararé cosas escondidas
desde la fundación del mundo».

OTRAS ENSEÑANZAS DE JESÚS

El Sermón del Monte: Las bienaventuranzas

Mt. 5.1-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Viendo la multitud, subió al monte y se sentó. Se le acercaron sus discípulos,2 y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

3 «Bienaventurados los pobres en espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran,
porque recibirán consolación.
5 Bienaventurados los mansos,
porque recibirán la tierra por heredad.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón,
porque verán a Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores,
porque serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
12 »Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros.

Lc. 6.20-26     DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
«Bienaventurados vosotros los pobres,
porque vuestro es el reino de Dios.
21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre,
porque seréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis,
porque reiréis.
22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os aparten de sí, os insulten y desechen vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre.
23 »Gozaos en aquel día y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, porque así hacían sus padres con los profetas.
24 »Pero ¡ay de vosotros, ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo.
25 »¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre.
»¡Ay de vosotros, los que ahora reís!, porque lamentaréis y lloraréis.
26 »¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

La Ley del Talión queda anulada

Mt. 5.38-42    DHH NIV NBD NVI LBLA
38 »Oísteis que fue dicho: “Ojo por ojo y diente por diente”.39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;40 al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;41 a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues.

La regla de oro

Mt. 7.12   DHH NIV NBD NVI LBLA
12 Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas.

Lc. 6.31    DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

El amor a los enemigos

Mt. 5.43-48    DHH NIV NBD NVI LBLA
43 »Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen,45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos.46 Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Lc. 6.27-30,32-36    DHH NIV NBD NVI LBLA
27 »Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian;28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.32 »Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman.33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto.35 Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno para con los ingratos y malos.36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Octubre 15

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Octubre 15

El juzgar a los demás

Mt. 7.1-6     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »No juzguéis, para que no seáis juzgados,2 porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá.3 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?4 ¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes la viga en el tuyo?5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 »No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.

Lc. 6.37-42  DHH NIV NBD NVI LBLA
37 »No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.38 Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir».
39 Les dijo también una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?40 El discípulo no es superior a su maestro; pero todo el que sea perfeccionado, será como su maestro.
41 »¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo”, no mirando tú la viga que está en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

Por sus frutos los conoceréis

Mt. 7.15-20  DHH NIV NBD NVI LBLA
15 »Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.20 Así que por sus frutos los conoceréis.

Lc. 6.43-45  DHH NIV NBD NVI LBLA
43 »No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto,44 pues todo árbol se conoce por su fruto, ya que no se cosechan higos de los espinos ni de las zarzas se vendimian uvas.45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

La luz del mundo

Mt. 5.14-16  DHH NIV NBD NVI LBLA
14 »Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa.16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Jesús y la Ley

Mt. 5.17-19  DHH NIV NBD NVI LBLA
17 »No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir,18 porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido.19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.

Jesús enseña una justicia superior

Mt. 5.20  DHH NIV NBD NVI LBLA
20 »Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Sobre el ayuno

Mt. 6.16-18   DHH NIV NBD NVI LBLA

16 »Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

La lámpara del cuerpo

Mt. 6.22,23  DHH NIV NBD NVI LBLA
22 »La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

Lc. 11.33-36   DHH NIV NBD NVI LBLA
33 »Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo de una vasija, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.35 Cuidado, pues, no sea que la luz que en ti hay no sea luz, sino tinieblas.36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor».

La levadura de los fariseos

Lc. 12.1-3     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Mientras tanto, millares de personas se habían juntado, hasta el punto que unos a otros se atropellaban. Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos:
—Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía,2 porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse.3 Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.

A quién se debe temer

Mt. 10.26-31  DHH NIV NBD NVI LBLA
26 »Así que no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto; ni oculto que no haya de saberse.27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo a plena luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.28 No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre.30 Pues bien, aun vuestros cabellos están todos contados.31 Así que no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Lc. 12.4-7  DHH NIV NBD NVI LBLA
4 »Os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, pero después nada más pueden hacer.5 Os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que, después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo, a este temed.
6 »¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios,7 pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

El que me confiese delante de los hombres

Mt. 10.32,33    DHH NIV NBD NVI LBLA
32 »A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Lc. 12.8-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
8 »Os digo que todo aquel que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios;9 pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
10 »Todo aquel que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, será perdonado; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no será perdonado.
11 »Cuando os traigan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir,12 porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debéis decir.

La angustia y la ansiedad

Mt. 6.25-34   DHH NIV NBD NVI LBLA

25 »Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo?28 Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;29 pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?31 No os angustiéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”,32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas.33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 »Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal.

Lc.12.22-31  DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Dijo luego a sus discípulos: «Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.23 La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido.24 Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?25 ¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo?26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os agustiáis por lo demás?
27 »Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud,30 porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas.31 Buscad, más bien, el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

Tesoro en el cielo

Mt. 6.19-21   DHH NIV NBD NVI LBLA
19 »No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan;20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan,21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Lc. 12.32-34   DHH NIV NBD NVI LBLA

32 »No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.33 Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega ni polilla destruye,34 porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Jesús, causa de división

Mt. 10.34-36    DHH NIV NBD NVI LBLA
34 »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,35 porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.36 Así que los enemigos del hombre serán los de su casa.

Lc. 12.49-53   DHH NIV NBD NVI LBLA
49 »Fuego vine a echar en la tierra. ¿Y qué quiero, si ya se ha encendido?50 De un bautismo tengo que ser bautizado. ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla!51 ¿Pensáis que he venido para traer paz a la tierra? Os digo: no, sino enemistad.52 De aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres;53 estará dividido el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.

Octubre 16

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Octubre 16

Sobre la ira

Mt. 5.21-24  DHH NIV NBD NVI LBLA
21 »Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de juicio.22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga “Fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego.
23 »Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda.

Arréglate con tu adversario

Mt. 5.25,26    DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel.26 De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante.

Lc. 12.57-59    DHH NIV NBD NVI LBLA
57 »¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura arreglarte con él en el camino, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel.59 Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado aun la última blanca».

Sobre el adulterio

Mt. 5.27-30    DHH NIV NBD NVI LBLA
27 »Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”.28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 »Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

Sobre los juramentos

Mt. 5.33-37    DHH NIV NBD NVI LBLA
33 »Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: “No jurarás en falso, sino cumplirás al Señor tus juramentos”.34 Pero yo os digo: No juréis de ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.37 Pero sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”, porque lo que es más de esto, de mal procede.

Sobre la limosna

Mt. 6.1-4    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 »Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.3 Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Nunca os conocí

Mt. 7.21-23    DHH NIV NBD NVI LBLA
21 »No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”.23 Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!”.

Lc. 13.25-30    DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”, él, respondiendo, os dirá: “No sé de dónde sois”.26 Entonces comenzaréis a decir: “Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste”.27 Pero os dirá: “Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad”.28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.29 Vendrán gentes del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.30 Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.

Lo que cuesta seguir a Cristo

Mt. 10.37-39      DHH NIV NBD NVI LBLA
37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.39 El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Lc. 14.25-33     DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les decía:26 «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.27 El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.28 ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?29 No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar”.31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos le envía una embajada y le pide condiciones de paz.33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

La sal de la tierra

Mt. 5.13    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 »Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

Mr. 9.49,50    DHH NIV NBD NVI LBLA
49 Todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.50 Buena es la sal; pero si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos, y vivid en paz los unos con los otros.

Lc. 14.34,35    DHH NIV NBD NVI LBLA
34 »Buena es la sal; pero si la sal se hace insípida, ¿con qué se sazonará?35 Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oir, oiga».

Dios y las riquezas

Mt. 6.24     DHH NIV NBD NVI LBLA
24 »Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Lc. 16.13-15    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 »Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas».
14 Oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.15 Entonces les dijo: «Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

La Ley y el reino de Dios

Lc. 16.16,17    DHH NIV NBD NVI LBLA
16 »La Ley y los Profetas llegan hasta Juan. Desde entonces es anunciado el reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en él.
17 »Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley.

Sobre el divorcio

Mt. 5.31,32    DHH NIV NBD NVI LBLA
31 »También fue dicho: “Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio”.32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Mt. 19.1-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán.2 Lo siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
3 Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole:
—¿Está permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
4 Él, respondiendo, les dijo:
—¿No habéis leído que el que los hizo al principio, “hombre y mujer los hizo”,5 y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”?6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.
7 Le dijeron:
—¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla?
8 Él les dijo:
—Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así.9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
10 Le dijeron sus discípulos:
—Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11 Entonces él les dijo:
—No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.12 Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Mr. 10.1-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.2 Se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarlo, si era lícito al marido repudiar a su mujer.3 Él, respondiendo, les dijo:
—¿Qué os mandó Moisés?
4 Ellos dijeron:
—Moisés permitió dar carta de divorcio y repudiarla.
5 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;6 pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios.7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle sobre lo mismo,11 y les dijo:
—Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Lc. 16.18      DHH NIV NBD NVI LBLA
18 »Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.

Ocasiones de caer

Mt. 18.6-9    DHH NIV NBD NVI LBLA
6 »A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiera en lo profundo del mar.7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser arrojado en el fuego eterno.9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Mr. 9.42-48     DHH NIV NBD NVI LBLA 

A cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que se le atara una piedra de molino al cuello y se le arrojara al mar.43 Si tu mano te es ocasión de caer, córtala, porque mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado,44 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.45 Y si tu pie te es ocasión de caer, córtalo, porque mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser arrojado al infierno, al fuego que no puede ser apagado,46 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.47 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo, porque mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser arrojado al infierno,48 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.

Lc. 17.1-4    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Dijo Jesús a sus discípulos: «Imposible es que no vengan tropiezos; pero ¡ay de aquel por quien vienen!2 Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.3 ¡Mirad por vosotros mismos! Si tu hermano peca contra ti, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.4 Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».

Octubre 17

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Octubre 17

El deber del siervo

Lc. 17.7-10    DHH NIV NBD NVI LBLA
7 »¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: “Pasa, siéntate a la mesa”?8 ¿No le dice más bien: “Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Después de esto, come y bebe tú”?9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”».

Persecuciones venideras

Mt. 10.16-25    DHH NIV NBD NVI LBLA
16 »Yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas.17 Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios y en sus sinagogas os azotarán;18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles.19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar,20 pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.22 Seréis odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. De cierto os digo que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre.
24 »El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su señor.25 Bástale al discípulo ser como su maestro y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa!

Recompensas

Mt. 10.40-42    DHH NIV NBD NVI LBLA
40 »El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa».

Mr. 9.41     DHH NIV NBD NVI LBLA
41 Y cualquiera que os dé un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Mt. 11.1    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

El Verbo hecho carne

Jn. 1.1-18      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En el principio era el Verbo,
el Verbo estaba con Dios
y el Verbo era Dios.
2 Este estaba en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
4 En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no la dominaron.
6 Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan.7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz.
9 La luz verdadera que alumbra a todo hombre
venía a este mundo.
10 En el mundo estaba,
y el mundo fue hecho por medio de él;
pero el mundo no lo conoció.
11 A lo suyo vino,
pero los suyos no lo recibieron.
12 Mas a todos los que lo recibieron,
a quienes creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
13 Estos no nacieron de sangre,
ni por voluntad de carne,
ni por voluntad de varón,
sino de Dios.
14 Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;
y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre.
15 Juan testificó de él diciendo: «Este es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”».
16 De su plenitud recibimos todos,
y gracia sobre gracia,
17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie lo ha visto jamás;
el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,
él lo ha dado a conocer.

Jesús y Nicodemo

Jn. 3.1-15    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, dignatario de los judíos.2 Este vino a Jesús de noche y le dijo:
—Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Le respondió Jesús:
—De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le preguntó:
—¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
5 Respondió Jesús:
—De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.6 Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es.7 No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo”.8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu.
9 Le preguntó Nicodemo:
—¿Cómo puede hacerse esto?
10 Jesús le respondió:
—Tú, que eres el maestro de Israel, ¿no sabes esto?11 De cierto, de cierto te digo que de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos; pero no recibís nuestro testimonio.12 Si os he dicho cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeréis si os digo las celestiales?13 Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado,15 para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios al mundo

Jn. 3.16-21    DHH NIV NBD NVI LBLA
16 »De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.18 El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.19 Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas,20 pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto.21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

El amigo del esposo

Jn. 3.22-30      DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Después de esto vino Jesús con sus discípulos a tierras de Judea, y estuvo allí con ellos y bautizaba.23 También Juan bautizaba en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas. Y la gente llegaba y se bautizaba,24 pues aún no habían encarcelado a Juan.
25 Entonces se produjo una discusión entre los discípulos de Juan y algunos judíos acerca de la purificación.26 Y vinieron a Juan y le dijeron:
—Rabí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, él también bautiza, y todos van a él.
27 Respondió Juan:
—No puede el hombre recibir nada a menos que le sea dado del cielo.28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él”.29 El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que está a su lado y lo oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Por eso, mi gozo está completo.30 Es necesario que él crezca, y que yo disminuya.

El que viene de arriba

Jn. 3.31-36     DHH NIV NBD NVI LBLA
31 El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra es terrenal y habla de cosas terrenales. El que viene del cielo está por encima de todos,32 y de lo que ha visto y oído testifica, pero nadie recibe su testimonio.33 El que recibe su testimonio, ese atestigua que Dios es veraz,34 porque aquel a quien Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano.
36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

La autoridad del Hijo

Jn. 5.19-29    DHH NIV NBD NVI LBLA
19 Respondió entonces Jesús y les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente,20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os admiréis.21 Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida,22 porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió.
24 »De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.26 Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;27 y, además, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre.28 No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;29 y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Octubre 18

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Octubre 18

Testigos de Cristo

Jn. 5.30-47      DHH NIV NBD NVI LBLA
30 »No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.32 Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; sin embargo, digo esto para que vosotros seáis salvos.35 Él era antorcha que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan: las obras que el Padre me dio para que cumpliera, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.37 También el Padre, que me envió, ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto,38 ni tenéis su palabra morando en vosotros, porque no creéis a quien él envió.39 Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí;40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
41 »Gloria de los hombres no recibo.42 Pero yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en su propio nombre, a ese recibiríais.44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros y no buscáis la gloria que viene del Dios único?45 No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre. Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza, es quien os acusa,46 porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres

Jn 12.44-50     DHH NIV NBD NVI LBLA
44 Jesús clamó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;45 y el que me ve, ve al que me envió.46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.47 Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final.49 Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho».

El mundo os odia

Jn 15.18-16.4a   DHH NIV NBD NVI LBLA
18 »Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia.20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: “El siervo no es mayor que su señor”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
22 »Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.23 El que me odia a mí, también a mi Padre odia.24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto, y me han odiado a mí y a mi Padre.25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su Ley: “Sin causa me odian”.
26 »Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.
1 »Estas cosas os he hablado para que no tengáis tropiezo.2 Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios.3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.4 Pero os he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.

La obra del Espíritu Santo

Jn 16.4b-15    DHH NIV NBD NVI LBLA
4 …»Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.5 Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿A dónde vas?”.6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré.8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.9 De pecado, por cuanto no creen en mí;10 de justicia, por cuanto voy al Padre y no me veréis más;11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
12 »Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.14 Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber.15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber.

ENFRENTAMIENTOS DE JESÚS CON LOS DIRIGENTES RELIGIOSOS DE SU ÉPOCA

Jesús en Nazaret

Mt. 13.53-58      DHH NIV NBD NVI LBLA
53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.54 Vino a su tierra y les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían:
—¿De dónde saca este esta sabiduría y estos milagros?55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca este todas estas cosas?
57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo:
—No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
58 Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos.

Mr. 6.1-6      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y lo seguían sus discípulos.2 Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndolo, se admiraban y preguntaban:
—¿De dónde saca este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?3 ¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?
Y se escandalizaban de él.
4 Pero Jesús les dijo:
—No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus parientes y en su casa.
5 No pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos.6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.

Lc. 4.16-30  DHH NIV NBD NVI LBLA
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.17 Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito:
18 «El Espíritu del Señor está sobre mí,
por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
a pregonar libertad a los cautivos
y vista a los ciegos,
a poner en libertad a los oprimidos
19 y a predicar el año agradable del Señor».
20 Enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó. Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Entonces comenzó a decirles:
—Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
22 Todos daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. Decían:
—¿No es éste el hijo de José?
23 Él les dijo:
—Sin duda me diréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo. De tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaúm, haz también aquí en tu tierra.”
24 Y añadió:
—De cierto os digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. 25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.
28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira. 29 Levantándose, lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarlo; 30 pero él pasó por en medio de ellos y se fue.

Los discípulos arrancan espigas en sábado

Mt. 12.1-8     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados un sábado. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer.2 Los fariseos, al verlo, le dijeron:
—Tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en sábado.
3 Pero él les dijo:
—¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y los que con él estaban sintieron hambre;4 cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les estaba permitido comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?5 ¿O no habéis leído en la Ley cómo en sábado los sacerdotes en el Templo profanan el sábado, y son sin culpa?6 Pues os digo que uno mayor que el Templo está aquí.7 Si supierais qué significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes,8 porque el Hijo del hombre es Señor del sábado.

Mr. 2.23-28      DHH NIV NBD NVI LBLA
23 Aconteció que al pasar él por los sembrados un sábado, sus discípulos, mientras andaban, comenzaron a arrancar espigas.24 Entonces los fariseos le dijeron:
—Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?
25 Pero él les dijo:
—¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que con él estaban;26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?
27 También les dijo:
—El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado.28 Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

Lc. 6.1-5    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aconteció que un sábado, pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, restregándolas con las manos, comían.2 Algunos de los fariseos les dijeron:
—¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en sábado?
3 Respondiendo Jesús, les dijo:
—¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre?,4 ¿como entró en la casa de Dios y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino solo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?
5 Y les decía:
—El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

Octubre 19

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Octubre 19

Jesús en el hogar de Simón, el fariseo

Lc. 7.36-50     DHH NIV NBD NVI LBLA
36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiera con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los secaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los ungía con el perfume.39 Cuando vio esto el fariseo que lo había convidado, dijo para sí: «Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora».40 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo:
—Simón, una cosa tengo que decirte.
Y él le dijo:
—Di, Maestro.
41 —Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta.42 No teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos lo amará más?
43 Respondiendo Simón, dijo:
—Pienso que aquel a quien perdonó más.
Él le dijo:
—Rectamente has juzgado.
44 Entonces, mirando a la mujer, dijo a Simón:
—¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos.45 No me diste beso; pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.46 No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies.47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
48 Y a ella le dijo:
—Tus pecados te son perdonados.
49 Los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí:
—¿Quién es este, que también perdona pecados?
50 Pero él dijo a la mujer:
—Tu fe te ha salvado; ve en paz.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Mt. 12.22-37    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Entonces le llevaron un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.23 Toda la gente estaba atónita y decía: «¿Será este aquel Hijo de David?».24 Pero los fariseos, al oírlo, decían: «Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios».
25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y ninguna ciudad o casa dividida contra sí misma permanecerá.26 Si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios,29 pues ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Entonces podrá saquear su casa.30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama.
31 »Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.32 Cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
33 »Si el árbol es bueno, su fruto es bueno; si el árbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el árbol.34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca.35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.36 Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio,37 pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado».

Mr. 3.20-30      DHH NIV NBD NVI LBLA
20 y se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer pan.21 Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderlo, porque decían: «Está fuera de sí».
22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
23 Y habiéndolos llamado, les hablaba en parábolas:
—¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?24 Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
27 »Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no lo ata; solamente así podrá saquear su casa.
28 »De cierto os digo que todos los pecados y las blasfemias, cualesquiera que sean, les serán perdonados a los hijos de los hombres;29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
30 Es que ellos habían dicho: «Tiene espíritu impuro».

Lc. 11.14-23    DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que, después de salir el demonio, el mudo habló y la gente quedó maravillada.15 Pero algunos de ellos decían:
—Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
16 Otros, para tentarlo, le pedían señal del cielo.
17 Pero él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo:
—Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma, cae.18 De igual manera, si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? Os digo esto ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.19 Si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.20 Pero si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.
21 »Mientras el hombre fuerte y armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y lo vence, le quita todas las armas en que confiaba y reparte el botín.
23 »El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

El espíritu impuro que vuelve

Mt. 12.43-45    DHH NIV NBD NVI LBLA
43 »Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, pero no lo halla.44 Entonces dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.45 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y habitan allí; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación».

Lc. 11.24-26      DHH NIV NBD NVI LBLA
24 »Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo; pero, al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”.25 Cuando llega, la halla barrida y adornada.26 Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; y entran y viven allí, y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

Los que en verdad son bienaventurados

Lc. 11.27,28      DHH NIV NBD NVI LBLA
27 Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo:
—¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste!
28 Pero él dijo:
—¡Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!

La generación perversa demanda señal

Mt. 12.38-42    DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos diciendo:
—Maestro, deseamos ver de ti una señal.
39 Él respondió y les dijo:
—La generación mala y adúltera demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.40 Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y en este lugar hay alguien que es más que Jonás.42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón, y en este lugar hay alguien que es más que Salomón.

Lc. 11.29-32    DHH NIV NBD NVI LBLA
29 Apiñándose las multitudes, comenzó a decir:
«Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás,30 porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, lo será también el Hijo del hombre a esta generación.31 La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón, y en este lugar hay alguien que es más que Salomón.32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ante la predicación de Jonás se arrepintieron, y en este lugar hay alguien que es más que Jonás.

Octubre 20

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Octubre 20

Jesús acusa a escribas y fariseos

Mt. 23.1-36    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
2 «En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, pero no hacen.4 Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.5 Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos;6 aman los primeros asientos en las cenas, las primeras sillas en las sinagogas,7 las salutaciones en las plazas y que los hombres los llamen: “Rabí, Rabí”.
8 »Pero vosotros no pretendáis que os llamen “Rabí”, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.10 Ni seáis llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.11 El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo,12 porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
13 »Pero ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
14 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.
15 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
16 »¡Ay de vosotros, guías ciegos!, que decís: “Si alguien jura por el Templo, no es nada; pero si alguien jura por el oro del Templo, es deudor”.17 ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿cuál es mayor, el oro o el Templo que santifica al oro?18 También decís: “Si alguien jura por el altar, no es nada; pero si alguien jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor”.19 ¡Necios y ciegos!, porque ¿cuál es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?20 El que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él;21 y el que jura por el Templo, jura por él y por el que lo habita;22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.
23 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello!
25 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.26 ¡Fariseo ciego!, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera quede limpio.
27 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
29 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos,30 y decís: “Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas”.31 Con esto dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.32 ¡Vosotros, pues, colmad la medida de vuestros padres!33 ¡Serpientes, generación de víboras!, ¿cómo escaparéis de la condenación del infierno?34 Por tanto, yo os envío profetas, sabios y escribas; de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad.35 Así recaerá sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel, el justo, hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el Templo y el altar.36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Mr. 12.38-40    DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Les decía en su enseñanza:
«Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,39 las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas,40 que devoran las casas de las viudas y, para disimularlo, hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación».

Lc. 11.37-54      DHH NIV NBD NVI LBLA
37 Tan pronto terminó de hablar, un fariseo le rogó que comiera con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa.38 El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiera lavado antes de comer.39 Pero el Señor le dijo:
—Vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad.40 ¡Necios!, el que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?41 Dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.
42 »Pero ¡ay de vosotros, fariseos!, que diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
43 »¡Ay de vosotros, fariseos!, que amáis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.
44 »¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.
45 Respondiendo uno de los intérpretes de la Ley, le dijo:
—Maestro, cuando dices esto, también nos ofendes a nosotros.
46 Él dijo:
—¡Ay de vosotros también, intérpretes de la Ley!, porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.
47 »¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres!48 De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.
49 »Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán”,50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo,51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el Templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.
52 »¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
53 Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo en gran manera y a provocarlo para que hablara de muchas cosas,54 acechándolo y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarlo.

Lc. 20.45-47    DHH NIV NBD NVI LBLA
45 Oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:
46 —Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas;47 que devoran las casas de las viudas y, por pretexto, hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.

La demanda de una señal

Mt. 16.1-4    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo.2 Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo”.3 Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado”. ¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir!4 La generación mala y adúltera demanda una señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás».
Y dejándolos, se fue.

Mr. 8.11-13      DHH NIV NBD NVI LBLA
11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo para tentarlo.12 Él, gimiendo en su espíritu, dijo:
—¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca y se fue a la otra ribera.

Lc. 12.54-56     DHH NIV NBD NVI LBLA
54 Decía también a la multitud: «Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: “Agua viene”, y así sucede.55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: “Hará calor”, y lo hace.56 ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra, ¿y cómo no distinguís este tiempo?

La cuestión del tributo

Mt. 22.15-22      DHH NIV NBD NVI LBLA
15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderlo en alguna palabra.16 Y le enviaron sus discípulos junto con los herodianos, diciendo:
—Maestro, sabemos que eres amante de la verdad y que enseñas con verdad el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Está permitido dar tributo a César, o no?
18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo:
—¿Por qué me tentáis, hipócritas?19 Mostradme la moneda del tributo.
Ellos le presentaron un denario.20 Entonces les preguntó:
—¿De quién es esta imagen y la inscripción?
21 Le dijeron:
—De César.
Y les dijo:
—Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
22 Al oir esto se maravillaron, y dejándolo, se fueron.

Mr. 12.13-17     DHH NIV NBD NVI LBLA

13 Le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos para que lo sorprendieran en alguna palabra.14 Viniendo ellos, le dijeron:
—Maestro, sabemos que eres hombre veraz y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?
15 Pero él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo:
—¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.
16 Ellos se lo trajeron; y él entonces preguntó:
—¿De quién es esta imagen y la inscripción?
Ellos le dijeron:
—De César.
17 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
Y se maravillaron de él.

Lc. 20.20-26      DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, a fin de sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y autoridad del gobernador.21 Le preguntaron, diciendo:
—Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.22 ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?
23 Pero él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo:
—¿Por qué me tentáis?24 Mostradme la moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción?
Respondiendo dijeron:
—De César.
25 Entonces les dijo:
—Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.
26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.

Octubre 21

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Octubre 21

La pregunta sobre la resurrección

Mt. 22.23-33    DHH NIV NBD NVI LBLA
23 Aquel día se acercaron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,24 diciendo:
—Maestro, Moisés dijo: “Si alguien muere sin hijos, su hermano se casará con su mujer y levantará descendencia a su hermano”.25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos: el primero se casó y, como murió sin dejar descendencia, dejó su mujer a su hermano.26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.27 Después de todos murió también la mujer.28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo:
—Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios,30 pues en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando afirmó:32 “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33 Al oir esto, la gente se admiraba de su doctrina.

Mr. 12.18-27    DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Entonces vinieron a él los saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:
19 —Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muere y deja esposa, pero no deja hijos, su hermano debe casarse con ella y levantar descendencia a su hermano.20 Hubo siete hermanos: el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.21 Entonces el segundo se casó con ella, pero él también murió sin dejar descendencia. Lo mismo pasó con el tercero,22 y con los siete: ninguno dejó descendencia. Finalmente, murió también la mujer.23 En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
24 Entonces, respondiendo Jesús, les dijo:
—Erráis también en esto, porque ignoráis las Escrituras y el poder de Dios,25 porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en los cielos.26 Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”?27 ¡Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos! Así que vosotros mucho erráis.

Lc. 20.27-40    DHH NIV NBD NVI LBLA
27 Se acercaron entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan que haya resurrección, y le preguntaron,28 diciendo:
—Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguno muere teniendo mujer y no deja hijos, que su hermano se case con ella y levante descendencia a su hermano”.29 Hubo, pues, siete hermanos: el primero tomó esposa y murió sin hijos.30 Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.31 La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia.32 Finalmente murió también la mujer.33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo:
—Los hijos de este siglo se casan y se dan en casamiento,35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento,36 porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección.37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob,38 porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.
39 Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron:
—Maestro, bien has dicho.
40 Y no osaron preguntarle nada más.

¿De quién es hijo el Cristo?

Mt. 22.41-46     DHH NIV NBD NVI LBLA
41 Estando reunidos los fariseos, Jesús les preguntó,42 diciendo:
—¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo?
Le dijeron:
—De David.
43 Él les dijo:
—¿Cómo, pues, David en el Espíritu lo llama Señor, diciendo:
44 »“Dijo el Señor a mi Señor:
siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies”?
45 »Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su hijo?
46 Y nadie le podía responder palabra; ni se atrevió ninguno a preguntarle más desde aquel día.

Mr. 12.35-37     DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Enseñando Jesús en el Templo, decía:
«¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?,36 pues el mismo David dijo por el Espíritu Santo:
»“Dijo el Señor a mi Señor:
‘Siéntate a mi diestra,
hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies’ ”.
37 »David mismo lo llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo?».
Y gran multitud del pueblo lo oía de buena gana.

Lc. 20.41-44     DHH NIV NBD NVI LBLA
41 Entonces él les dijo:
—¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?,42 pues el mismo David dice en el libro de los Salmos:
»“Dijo el Señor a mi Señor:
‘Siéntate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies’ ”.
44 »David, pues, lo llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?

Lo que contamina al hombre

Mt. 15-1.20      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2 —¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.
3 Respondiendo él, les dijo:
—¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?4 Dios mandó diciendo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y “El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte”,5 pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte’,6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
8 »“Este pueblo de labios me honra,
mas su corazón está lejos de mí,
9 pues en vano me honran,
enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”.
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo:
—Oíd, y entended:11 No lo que entra por la boca contamina al hombre; pero lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron:
—¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
13 Pero respondiendo él, dijo:
—Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.
15 Respondiendo Pedro, le dijo:
—Explícanos esta parábola.
16 Jesús dijo:
—¿También vosotros estáis faltos de entendimiento?17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre,19 porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Mr. 7.1-23     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Se acercaron a Jesús los fariseos y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén;2 estos, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos impuras, esto es, no lavadas, los condenaban,3 (pues los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si no se lavan muchas veces las manos, no comen.4 Y cuando regresan de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que se aferran en guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, de los jarros, de los utensilios de metal y de las camas.)5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas:
—¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos impuras?
6 Respondiendo él, les dijo:
—¡Hipócritas! Bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
“Este pueblo de labios me honra,
mas su corazón está lejos de mí,
7 pues en vano me honran,
enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”,
8 porque, dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber. Y hacéis otras muchas cosas semejantes.
9 Les decía también:
—Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición,10 porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente,”11 pero vosotros decís: “Basta que diga un hombre al padre o a la madre: ‘Es Corbán (que quiere decir: “Mi ofrenda a Dios”) todo aquello con que pudiera ayudarte’ ”,12 y no lo dejáis hacer más por su padre o por su madre,13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.
14 Llamando a sí a toda la multitud, les dijo:
—Oídme todos y entended:15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que lo pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.16 Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.18 Él les dijo:
—¿También vosotros estáis así, sin entendimiento? ¿No entendéis que nada de fuera que entra en el hombre lo puede contaminar,19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina?
Esto decía, declarando limpios todos los alimentos.20 Pero decía que lo que sale del hombre, eso contamina al hombre,21 porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez.23 Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.

Octubre 22

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Octubre 22

El gran mandamiento

Mt. 22.34-40    DHH NIV NBD NVI LBLA
34 Entonces los fariseos, cuando oyeron que había hecho callar a los saduceos, se reunieron.35 Y uno de ellos, intérprete de la Ley, preguntó para tentarlo, diciendo:
36 —Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley?
37 Jesús le dijo:
—“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”.38 Este es el primero y grande mandamiento.39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.

Mr. 12.28-34      DHH NIV NBD NVI LBLA
28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído discutir y sabía que les había respondido bien, le preguntó:
—¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29 Jesús le respondió:
—El primero de todos los mandamiento es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Éste es el principal mandamiento. 31 El segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento mayor que estos.
32 Entonces el escriba le dijo:
—Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de él; 33 y amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.
34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo:
—No estás lejos del reino de Dios.
Y ya nadie se atrevía a preguntarle.

Jesús, el pan de vida

Jn. 6.25-59     DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron:
—Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
26 Respondió Jesús y les dijo:
—De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a este señaló Dios, el Padre.
28 Entonces le preguntaron:
—¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?
29 Respondió Jesús y les dijo:
—Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado.
30 Entonces le dijeron:
—¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces?31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”.
32 Y Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo,33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
34 Le dijeron:
—Señor, danos siempre este pan.
35 Jesús les respondió:
—Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás.36 Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis.37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera.38 He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.39 Y la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da, sino que lo resucite en el día final.40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.
41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo»,42 y decían:
—Este, ¿no es Jesús el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo dice ahora: “Del cielo he descendido”?
43 Jesús respondió y les dijo:
—No murmuréis entre vosotros.44 Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en el día final.45 Escrito está en los Profetas: “Y todos serán enseñados por Dios”. Así que, todo aquel que oye al Padre y aprende de él, viene a mí.46 No que alguien haya visto al Padre; solo aquel que viene de Dios, ese ha visto al Padre.47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.48 Yo soy el pan de vida.49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron.50 Este es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él.51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
52 Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo:
—¿Cómo puede este darnos a comer su carne?
53 Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final,55 porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.57 Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí.58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente.
59 Estas cosas dijo en Capernaúm, enseñando en una sinagoga.

Palabras de vida eterna

Jn. 6.60-71    DHH NIV NBD NVI LBLA
60 Al oir esto, muchos de sus discípulos dijeron:
—Dura es esta palabra; ¿quién la puede oir?
61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo:
—¿Esto os escandaliza?62 ¿Pues qué, si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba primero?63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.64 Pero hay algunos de vosotros que no creen—porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo había de entregar—.
65 Y dijo:
—Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le es dado del Padre.
66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él.67 Dijo entonces Jesús a los doce:
—¿Queréis acaso iros también vosotros?
68 Le respondió Simón Pedro:
—Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
70 Jesús les respondió:
—¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?
71 Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque él era el que lo iba a entregar, y era uno de los doce.

Incredulidad de los hermanos de Jesús

Jn. 7.1-9     DHH NIV NBD NVI LBLA

1 Después de esto andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos intentaban matarlo.2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos,3 y le dijeron sus hermanos:
—Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces,4 porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
5 Ni aun sus hermanos creían en él.6 Entonces Jesús les dijo:
—Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está preparado.7 No puede el mundo odiaros a vosotros; pero a mí me odia, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.
9 Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea.

Incredulidad de los judíos

Jn. 12.36b-43     DHHNIVNBDNVILBLA
36 Habiendo dicho Jesús esto, se fue y se ocultó de ellos.37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él,38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo:
«Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?».
39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
40 «Cegó los ojos de ellos y endureció su corazón,
para que no vean con los ojos,
ni entiendan con el corazón,
ni se conviertan, y yo los sane».
41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.
42 A pesar de eso, muchos, incluso de los gobernantes, creyeron en él, pero no lo confesaban por temor a los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga,43 porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

Jn. 7.10-24    DHH NIV NBD NVI LBLA
10 Pero después que sus hermanos subieron, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto.11 Y lo buscaban los judíos en la fiesta, y decían:
—¿Dónde estará aquel?
12 Y había mucha murmuración acerca de él entre la multitud, pues unos decían: «Es bueno»; pero otros decían: «No, sino que engaña al pueblo».13 Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos.
14 Pero a la mitad de la fiesta subió Jesús al Templo, y enseñaba.15 Y se admiraban los judíos, diciendo:
—¿Cómo sabe este letras sin haber estudiado?
16 Jesús les respondió y dijo:
—Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es verdadero y no hay en él injusticia.19 ¿No os dio Moisés la Ley? Sin embargo, ninguno de vosotros la cumple. ¿Por qué intentáis matarme?
20 Respondió la multitud y dijo:
—Demonio tienes, ¿quién intenta matarte?
21 Jesús respondió y les dijo:
—Una obra hice y todos os admiráis.22 Por cierto, Moisés os dio la circuncisión—no porque sea de Moisés, sino de los padres— y en sábado circuncidáis al hombre.23 Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la Ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado sané completamente a un hombre?24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Octubre 23

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Octubre 23

¿Es este el Cristo?

Jn. 7.25-31    DHH NIV NBD NVI LBLA
25 Decían entonces unos de Jerusalén:
—¿No es a este a quien buscan para matarlo?26 Pues mirad, habla públicamente y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad las autoridades que este es el Cristo?27 Pero este, sabemos de dónde es; sin embargo, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.
28 Jesús entonces, enseñando en el Templo, alzó la voz y dijo:
—A mí me conocéis y sabéis de dónde soy; no he venido de mí mismo, pero el que me envió, a quien vosotros no conocéis, es verdadero.29 Pero yo lo conozco, porque de él procedo, y él me envió.
30 Entonces intentaban prenderlo; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.31 Y muchos de la multitud creyeron en él y decían:
—El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que este hace?

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

Jn 7.32-36     DHH NIV NBD NVI LBLA
32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que lo prendieran.33 Y Jesús dijo:
—Todavía estaré con vosotros algún tiempo, y luego iré al que me envió.34 Me buscaréis, pero no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis ir.
35 Entonces los judíos dijeron entre sí:
—¿Adónde se irá este, que no lo hallaremos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos?36 ¿Qué significa esto que dijo: “Me buscaréis, pero no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis ir”?

Ríos de agua viva

Jn 7.37-39    DHH NIV NBD NVI LBLA
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:
—Si alguien tiene sed, venga a mí y beba.38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

División entre la gente

Jn 7.40-44    DHH NIV NBD NVI LBLA
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: «Verdaderamente este es el Profeta».41 Otros decían: «Este es el Cristo». Pero algunos decían: «¿De Galilea ha de venir el Cristo?42 ¿No dice la Escritura que de la descendencia de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?».43 Hubo entonces división entre la gente a causa de él.44 Y algunos de ellos querían prenderlo, pero ninguno le echó mano.

¡Nunca nadie ha hablado así!

Jn 7.45-52    DHH NIV NBD NVI LBLA
45 Los guardias vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos. Entonces estos les preguntaron:
—¿Por qué no lo habéis traído?
46 Los guardias respondieron:
—¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!
47 Entonces los fariseos les preguntaron:
—¿También vosotros habéis sido engañados?48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos?49 Pero esta gente que no sabe la Ley, maldita es.
50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:
51 —¿Juzga acaso nuestra Ley a un hombre si primero no lo oye y sabe lo que ha hecho?
52 Respondieron y le dijeron:
—¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado un profeta.

La mujer adúltera

Jn 7.53-8.11    DHH NIV NBD NVI LBLA
53 Y cada uno se fue a su casa,
1 pero Jesús se fue al monte de los Olivos.2 Por la mañana volvió al Templo, y todo el pueblo vino a él; y sentándose, les enseñaba.3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio,4 le dijeron:
—Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio,5 y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
6 Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo:
—El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.9 Pero ellos, al oir esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio.10 Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo:
—Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
11 Ella dijo:
—Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo:
—Ni yo te condeno; vete y no peques más.

Jesús, la luz del mundo

Jn 8.12-20     DHH NIV NBD NVI LBLA
12 Otra vez Jesús les habló, diciendo:
—Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
13 Entonces los fariseos le dijeron:
—Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es válido.
14 Respondió Jesús y les dijo:
—Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.16 Y si yo juzgo, mi juicio es según la verdad, porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió.17 Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos hombres es válido.18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo. También el Padre que me envió da testimonio de mí.
19 Ellos le dijeron:
—¿Dónde está tu padre?
Respondió Jesús:
—Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocierais, también a mi Padre conoceríais.
20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el Templo; y nadie lo prendió, porque aún no había llegado su hora.

A donde yo voy, vosotros no podéis ir

Jn 8.21-30     DHH NIV NBD NVI LBLA
21 Otra vez les dijo Jesús:
—Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis ir.
22 Decían entonces los judíos:
—¿Acaso pensará matarse, que dice: “A donde yo voy, vosotros no podéis ir”?
23 Y les dijo:
—Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados, si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
25 Entonces le dijeron:
—Tú, ¿quién eres?
Entonces Jesús les dijo:
—Lo que desde el principio os he dicho.26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero, y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.
27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.
28 Les dijo, pues, Jesús:
—Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que yo soy y que nada hago por mí mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hablo,29 porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.
30 Al hablar él estas cosas, muchos creyeron en él.

La verdad os hará libres

Jn 8.31-47   DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él:
—Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;32 y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.
33 Le respondieron:
—Descendientes de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?
34 Jesús les respondió:
—De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado.35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.36 Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.37 Sé que sois descendientes de Abraham; sin embargo intentáis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.38 Yo hablo lo que he visto estando junto al Padre, y vosotros hacéis lo que habéis oído junto a vuestro padre.
39 Respondieron y le dijeron:
—Nuestro padre es Abraham.
Jesús les dijo:
—Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.40 Pero ahora intentáis matarme a mí, que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios. No hizo esto Abraham.41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.
Entonces le dijeron:
—¡Nosotros no hemos nacido de fornicación! ¡Un padre tenemos: Dios!
42 Jesús entonces les dijo:
—Si vuestro padre fuera Dios, entonces me amaríais, porque yo de Dios he salido y he venido, pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.45 Pero a mí, que digo la verdad, no me creéis.46 ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

La preexistencia de Cristo

Jn 8.48-59    DHHNIVNBDNVILBLA
48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron:
—¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano y que tienes demonio?
49 Respondió Jesús:
—Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga.51 De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte.
52 Entonces los judíos le dijeron:
—Ahora nos convencemos de que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: “El que guarda mi palabra nunca sufrirá muerte”.53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡También los profetas murieron! ¿Quién crees que eres?
54 Respondió Jesús:
—Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.55 Vosotros no lo conocéis. Yo sí lo conozco y, si digo que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra.56 Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó.
57 Entonces le dijeron los judíos:
—Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
58 Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy.
59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del Templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue.

Octubre 24

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Octubre 24

Los judíos rechazan a Jesús

Jn. 10.22-42    DHH NIV NBD NVI LBLA
22 Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,23 y Jesús andaba en el Templo por el pórtico de Salomón.24 Lo rodearon los judíos y le dijeron:
—¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
25 Jesús les respondió:
—Os lo he dicho, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.27 Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen;28 yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.29 Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.30 El Padre y yo uno somos.
31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.32 Jesús les respondió:
—Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
33 Le respondieron los judíos, diciendo:
—Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
34 Jesús les respondió:
—¿No está escrito en vuestra Ley: “Yo dije, dioses sois”?35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Tú blasfemas”, porque dije: “Hijo de Dios soy”?37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.38 Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.
39 Intentaron otra vez prenderlo, pero él se escapó de sus manos.
40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí.41 Muchos acudían a él, y decían:
—Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad.
42 Y muchos creyeron en él allí.

Jesús conoce a todos los hombres

Jn. 2.23-25      DHH NIV NBD NVI LBLA
23 Mientras estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos;25 y no necesitaba que nadie le explicara nada acerca del hombre, pues él sabía lo que hay en el hombre.

OTROS HECHOS Y PREDICACIONES DE JESÚS

Jesús recorre Galilea predicando

Mr. 1.35-39      DHH NIV NBD NVI LBLA
35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.36 Lo buscó Simón y los que con él estaban,37 y hallándolo, le dijeron:
—Todos te buscan.
38 Él les dijo:
—Vamos a los lugares vecinos para que predique también allí, porque para esto he venido.
39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Lc. 4.42-44      DHH NIV NBD NVI LBLA
42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo buscaba y, llegando a donde estaba, lo detenían para que no se fuera de ellos.43 Pero él les dijo:
—Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Los mensajeros de Juan el Bautista

Mt. 11.2-19     DHH NIV NBD NVI LBLA
2 Al oir Juan en la cárcel los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos3 a preguntarle:
—¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?
4 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio;6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a hablar de Juan a la gente:
«¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta,10 porque este es de quien está escrito:
»“Yo envío mi mensajero delante de ti,
el cual preparará tu camino delante de ti”.
11 »De cierto os digo que entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
12 »Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.13 Todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.15 El que tiene oídos para oir, oiga.16 Pero ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y gritan a sus compañeros,17 diciendo: “Os tocamos flauta y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis”,18 porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Demonio tiene”.19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos».

Lc. 7.18-35    DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos,19 y los envió a Jesús para preguntarle: «¿Eres tú el que había de venir o esperaremos a otro?».
20 Cuando, pues, los hombres vinieron a él, le dijeron:
—Juan el Bautista nos ha enviado a ti para preguntarte: “¿Eres tú el que había de venir o esperaremos a otro?”.
21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades, plagas y espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.22 Respondiendo Jesús, les dijo:
—Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio;23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.
24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a hablar de Juan a la gente:
—¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?25 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Pero los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están.26 Entonces ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.27 Este es de quien está escrito:
»“Yo envío mi mensajero delante de tu faz,
el cual preparará tu camino delante de ti”.
28 »Os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
29 El pueblo entero que lo escuchó, incluso los publicanos, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.30 Pero los fariseos y los intérpretes de la Ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, y no quisieron ser bautizados por Juan.
31 Agregó el Señor:
—¿A qué, pues, compararé a los hombres de esta generación? ¿A qué son semejantes?32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que se gritan unos a otros y dicen: “Os tocamos flauta, y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis”.33 Vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: “Demonio tiene”.34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores”.35 Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Mujeres que sirven a Jesús

Lc. 8.1-3      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompañaban los doce2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,3 Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, Susana y otras muchas que ayudaban con sus bienes.

La madre y los hermanos de Jesús

Mt. 12.46-50    DHH NIV NBD NVI LBLA
46 Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar.47 Le dijo uno:
—Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.
48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo:
—¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
—Estos son mi madre y mis hermanos,50 pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Mr. 3.31-35     DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedándose afuera, enviaron a llamarlo.32 Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo:
—Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan.33 Él les respondió diciendo:
—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?
34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo:
—Aquí están mi madre y mis hermanos,35 porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Lc. 8.19-21    DHH NIV NBD NVI LBLA
19 Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.20 Y se le avisó, diciendo:
—Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
21 Él entonces respondiendo, les dijo:
—Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.

Octubre 25

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Octubre 25

Misión de los doce discípulos

Mt. 10.5-15    DHH NIV NBD NVI LBLA
5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones diciendo:
«Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.7 Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”.8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.9 No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento.11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis.12 Al entrar en la casa, saludad.13 Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros.14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies.15 De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad.

Mr. 6.7-13     DHH NIV NBD NVI LBLA
7 Después llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los espíritus impuros.8 Les mandó que no llevaran nada para el camino, sino solamente bastón. Ni bolsa, ni pan, ni dinero en el cinto;9 sino que calzaran sandalias y no llevaran dos túnicas.10 Y añadió:
—Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar.11 Y si en algún lugar no os reciben ni os oyen, salid de allí y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.
12 Y, saliendo, predicaban que los hombres se arrepintieran.13 Y echaban fuera muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.

Lc. 9.1-6  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.3 Les dijo:
—No toméis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.4 En cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.5 Dondequiera que no os reciban, salid de aquella ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6 Y saliendo, pasaban por todas las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

Muerte de Juan el Bautista

Mt. 14.3-12    DHHNIVNBDNVILBLA
3 Herodes había prendido a Juan, lo había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe,4 porque Juan le decía: «No te está permitido tenerla».5 Y Herodes quería matarlo, pero temía al pueblo, porque tenían a Juan por profeta.6 Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio y agradó a Herodes,7 por lo cual este le prometió con juramento darle todo lo que pidiera.8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: «Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista».
9 Entonces el rey se entristeció, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la dieran,10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entregó a su madre.12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús.

Mr. 6.17-29  DHH NIV NBD NVI LBLA
17 El mismo Herodes había enviado a prender a Juan, y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe, su hermano, pues la había tomado por mujer,18 porque Juan había dicho a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano».
19 Por eso, Herodías lo acechaba y deseaba matarlo; pero no podía,20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, se quedaba muy perplejo, pero lo escuchaba de buena gana.21 Llegó el día oportuno cuando Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los altos dignatarios de Galilea.22 Entró la hija de Herodías y danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa. El rey entonces dijo a la muchacha:
—Pídeme lo que quieras y yo te lo daré.
23 Y le juró:
—Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.
24 Saliendo ella, dijo a su madre:
—¿Qué pediré?
Y esta le dijo:
—La cabeza de Juan el Bautista.
25 Entonces ella entró apresuradamente ante el rey, y pidió diciendo:
—Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
26 El rey se entristeció mucho, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desairarla.27 En seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuera traída la cabeza de Juan.28 El guarda fue y lo decapitó en la cárcel, trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.
29 Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.

Herodes tiene interés de ver a Jesús

Mt. 14.1,2  DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En aquel tiempo Herodes, el tetrarca, oyó la fama de Jesús,2 y dijo a sus criados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos y por eso actúan en él estos poderes».

Mr. 6.14-16     DHH NIV NBD NVI LBLA
14 Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio, y dijo:
—Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.
15 Otros decían: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta, como los profetas antiguos».
16 Al oir esto, Herodes dijo:
—Este es Juan, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos.

Lc. 9.7-9    DHH NIV NBD NVI LBLA
7 Herodes, el tetrarca, oyó de todas las cosas que hacía Jesús, y estaba perplejo, porque decían algunos: «Juan ha resucitado de los muertos»;8 otros: «Elías ha aparecido»; y otros: «Algún profeta de los antiguos ha resucitado».9 Y dijo Herodes:
—A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién, pues, es este de quien oigo tales cosas?
Y procuraba verlo.

Pedro declara que Jesús es el Cristo

Mt. 16.13-20,24-28  DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo:
—¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14 Ellos dijeron:
—Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.
15 Él les preguntó:
—Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16 Respondiendo Simón Pedro, dijo:
—Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17 Entonces le respondió Jesús:
—Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán.19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijeran que él era Jesús, el Cristo.
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
—Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame,25 porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.26 ¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?,27 porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino.

Mr. 8.27-30,34-38    DHH NIV NBD NVI LBLA
27 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles:
—¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28 Ellos respondieron:
—Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.29 Entonces él les dijo:
—Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Respondiendo Pedro, le dijo:
—Tú eres el Cristo.
30 Pero él les mandó que no dijeran esto de él a nadie.
34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo:
—Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.35 Todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará,36 porque ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
38 Por tanto, el que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Mr. 9.1     DHH NIV NBD NVI LBLA
1 También les dijo:
—De cierto os digo que algunos de los que están aquí no gustarán la muerte hasta que hayan visto que el reino de Dios ha venido con poder.

Lc. 9.18-20,23-27     DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo:
—¿Quién dice la gente que soy yo?
19 Ellos respondieron:
—Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
20 Él les dijo:
—¿Y vosotros, quién decís que soy?
Entonces, respondiendo Pedro, dijo:
—El Cristo de Dios.
23 Y decía a todos:
—Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.24 Todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará,25 pues, ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo?,26 porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre y de los santos ángeles.27 Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

Octubre 26

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Octubre 26

La transfiguración

Mt. 17.1-13    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto.2 Allí se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.3 Y se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con él.4 Entonces Pedro dijo a Jesús: «Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, haremos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd».6 Al oir esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros y sintieron gran temor.7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: «Levantaos y no temáis».
8 Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solo.
9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo:
—No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo:
—¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
11 Respondiendo Jesús, les dijo:
—A la verdad, Elías viene primero y restaurará todas las cosas.12 Pero os digo que Elías ya vino, y no lo conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del hombre padecerá a manos de ellos.
13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Mr. 9.2-13     DHH NIV NBD NVI LBLA
2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos.3 Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos.4 Y vieron a Elías y a Moisés que hablaban con Jesús.5 Entonces Pedro dijo a Jesús:
—¡Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí! Hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
6 No sabía lo que hablaba, pues estaban asustados.7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd».8 Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie más con ellos, sino a Jesús solo.
9 Mientras descendían del monte, les mandó que a nadie dijeran lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de los muertos.10 Por eso guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.11 Le preguntaron, diciendo:
—¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
12 Respondiendo él, les dijo:
—Elías a la verdad vendrá primero y restaurará todas las cosas. Pero ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe padecer mucho y ser despreciado?13 Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

Lc. 9.28-36    DHH NIV NBD NVI LBLA
28 Como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.29 Mientras oraba, la apariencia de su rostro cambió y su vestido se volvió blanco y resplandeciente.30 Y dos varones hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías.31 Estos aparecieron rodeados de gloria; y hablaban de su partida, que Jesús iba a cumplir en Jerusalén.32 Pedro y los que lo acompañaban estaban rendidos de sueño; pero, permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con él.33 Y sucedió que, mientras estos se alejaban de él, Pedro dijo a Jesús:
—Maestro, bueno es para nosotros estar aquí. Hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés y una para Elías.
Pero no sabía lo que decía.34 Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.35 Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd».
36 Cuando cesó la voz, Jesús se encontraba solo. Ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.

¿Quién es el mayor?

Mt. 18.1-5    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
—¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
2 Llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos3 y dijo:
—De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.4 Así que cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

Mr. 9.33-37    DHH NIV NBD NVI LBLA
33 Llegó a Capernaúm y, cuando estuvo en casa, les preguntó:
—¿Qué discutíais entre vosotros por el camino?
34 Pero ellos callaron, porque por el camino habían discutido entre sí sobre quién había de ser el mayor.35 Entonces él se sentó, llamó a los doce y les dijo:
—Si alguno quiere ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos.36 Y tomó a un niño, lo puso en medio de ellos y, tomándolo en sus brazos, les dijo:
37 —El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Lc. 9.46-48     DHH NIV NBD NVI LBLA
46 Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.47 Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño, lo puso junto a sí48 y les dijo:
—Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió, porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es el más grande.

El que no es contra nosotros, por nosotros es

Mr. 9.38-40      DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Juan le respondió diciendo:
—Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue, y se lo prohibimos porque no nos seguía.
39 Pero Jesús dijo:
—No se lo prohibáis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda hablar mal de mí,40 pues el que no es contra nosotros, por nosotros es.

Lc. 9.49,50    DHH NIV NBD NVI LBLA
49 Entonces respondiendo Juan, dijo:
—Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50 Jesús le dijo:
—No se lo prohibáis, porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

Jesús reprende a Jacobo y a Juan

Lc. 9.51-56    DHH NIV NBD NVI LBLA
51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.53 Pero no lo recibieron, porque su intención era ir a Jerusalén.54 Al ver esto, Jacobo y Juan, sus discípulos, le dijeron:
—Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?
55 Entonces, volviéndose él, los reprendió diciendo:
—Vosotros no sabéis de qué espíritu sois,56 porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.
Y se fueron a otra aldea.

Los que querían seguir a Jesús

Mt. 8.18-22     DHH NIV NBD NVI LBLA
18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, dio orden de pasar al otro lado.19 Se le acercó un escriba y le dijo:
—Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
20 Jesús le dijo:
—Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza.
21 Otro de sus discípulos le dijo:
—Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
22 Jesús le dijo:
—Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Lc. 9.57-62    DHH NIV NBD NVI LBLA
57 Yendo por el camino, uno le dijo:
—Señor, te seguiré adondequiera que vayas.
58 Jesús le dijo:
—Las zorras tienen guaridas y las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.
59 Y dijo a otro:
—Sígueme.
Él le respondió:
—Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.
60 Jesús le dijo:
—Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú vete a anunciar el reino de Dios.
61 Entonces también dijo otro:
—Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
62 Jesús le contestó:
—Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios.

Misión de los setenta

Lc. 10.1-12    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Después de estas cosas, el Señor designó también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.2 Y les dijo:
«La mies a la verdad es mucha, pero los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.3 Id; yo os envío como corderos en medio de lobos.4 No llevéis bolsa ni alforja ni calzado; y a nadie saludéis por el camino.5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: “Paz sea a esta casa”.6 Si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.7 Quedaos en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.8 En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan delante9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.10 Pero en cualquier ciudad donde entréis y no os reciban, salid por sus calles y decid:11 “¡Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros! Pero sabed que el reino de Dios se ha acercado a vosotros”.12 Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad.

Regreso de los setenta

Lc. 10.17-20      DHH NIV NBD NVI LBLA
17 Regresaron los setenta con gozo, diciendo:
—¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre!
18 Les dijo:
—Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19 Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Octubre 27

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Octubre 27

Ayes sobre las ciudades impenitentes

Mt. 11.20-24      DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:21 «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en vestidos ásperos y ceniza se habrían arrepentido.22 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón que para vosotras.23 Y tú, Capernaúm, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida, porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.24 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti».

Lc. 10.13-16      DHH NIV NBD NVI LBLA
13 »¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentadas en ceniza y con vestidos ásperos, se habrían arrepentido.14 Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras.15 Y tú, Capernaúm, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.
16 »El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió».

Venid a mi y descansad

Mt. 11.25-30      DHH NIV NBD NVI LBLA
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.26 Sí, Padre, porque así te agradó.
27 »Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas,30 porque mi yugo es fácil y ligera mi carga».

Mt. 13.16,17      DHH NIV NBD NVI LBLA
16 »Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.17 De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oir lo que oís, y no lo oyeron.

Lc. 10.21-24     DHH NIV NBD NVI LBLA
21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
22 »Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar».
23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte:
—Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis,24 pues os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oir lo que oís, y no lo oyeron.

Jesús visita a Marta y a María

Lc. 10.38-42     DHH NIV NBD NVI LBLA
38 Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.40 Marta, en cambio, se preocupaba con muchos quehaceres y, acercándose, dijo:
—Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Respondiendo Jesús, le dijo:
—Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.42 Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Jesús y la oración

Mt. 6.5-15      DHH NIV NBD NVI LBLA
5 »Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.
7 »Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.9 Vosotros, pues, oraréis así:
»“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
10 Venga tu Reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 No nos metas en tentación,
sino líbranos del mal,
porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria,
por todos los siglos. Amén”.
14 »Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;15 pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mt. 7.7-11  DHH NIV NBD NVI LBLA
7 »Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá,8 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Lc. 11.1-13      DHH NIV NBD NVI LBLA
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
—Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
2 Él les dijo:
—Cuando oréis, decid:
»“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
Venga tu Reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
4 Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.
Y no nos metas en tentación,
mas líbranos del mal”.
5 Les dijo también:
—¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes,6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje y no tengo qué ofrecerle”;7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: “No me molestes; la puerta ya está cerrada y mis niños están conmigo en cama. No puedo levantarme y dártelos”?8 Os digo que, si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.9 Por eso os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá,10 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
11 »¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente?12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Arrepentíos o pereceréis

Lc. 13.1-5    DHH NIV NBD NVI LBLA
1 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.2 Respondiendo Jesús, les dijo:
—¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos?3 Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?5 Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

Mt. 23.37-39    DHH NIV NBD NVI LBLA
37 »¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste!38 Vuestra casa os es dejada desierta,39 pues os digo que desde ahora no volveréis a verme hasta que digáis: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”».

Lc. 13.31-35    DHH NIV NBD NVI LBLA
31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole:
—Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.
32 Él les dijo:
—Id y decid a aquella zorra: “Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra”.33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste!35 Vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el tiempo en que digáis: “Bendito el que viene en nombre del Señor”.

Auméntanos la fe

Lc. 17.5,6     DHH NIV NBD NVI LBLA
5 Dijeron los apóstoles al Señor:
—Auméntanos la fe.
6 Entonces el Señor dijo:
—Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar”, y os obedecería.

La venida del Reino

Lc. 17.20,21     DHH NIV NBD NVI LBLA
20 Preguntado por los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo:
—El reino de Dios no vendrá con advertencia,21 ni dirán: “Helo aquí”, o “Helo allí”, porque el reino de Dios está entre vosotros.

Jesús bendice a los niños

Mt. 19.13-15      DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Entonces le fueron presentados unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara; pero los discípulos los reprendieron.14 Entonces Jesús dijo: «Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos».
15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.

Mr. 10.13-16    DHH NIV NBD NVI LBLA
13 Le presentaban niños para que los tocara, pero los discípulos reprendían a los que los presentaban.14 Viéndolo Jesús, se indignó y les dijo:
—Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.15 De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
16 Y tomándolos en los brazos, ponía las manos sobre ellos y los bendecía.

Lc. 18.15-17    DHH NIV NBD NVI LBLA
15 Traían a él niños para que los tocara. Al verlo los discípulos, los reprendieron.16 Pero Jesús, llamándolos, dijo:
—Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.17 De cierto os digo que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Octubre 28

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Octubre 28

El joven rico

Mt. 19.16-30